Por Cristóbal Chávez Bravo
SANTIAGO, 22 oct (Xinhua) — Considerado uno de los grandes fenómenos naturales de Chile, el desierto de Atacama florece como un fértil jardín este año gracias a las abundantes lluvias. Este fenómeno, conocido como “Desierto Florido”, es objeto de estudios científicos desarrollados mediante la cooperación entre el Estado chileno y la empresa china State Grid Chile Holding.
Este octubre, las regiones de Atacama y Coquimbo, en el norte de Chile, se han llenado de colores debido a las especies que florecen cuando llueve en el desierto de Atacama, un fenómeno que no tiene fecha exacta, pero ocurre, en promedio, cada cinco años.
“Todas estas especies emergen cuando ocurren estas precipitaciones espontáneas, esporádicas, de 15 milímetros”, explicó a Xinhua José Andrés Hernández, investigador del Instituto Forestal de Chile (Infor), en su sede Diaguitas, ubicada en la comuna de La Serena, a unos 500 kilómetros al norte de la capital chilena.
Desde 2022, Infor, dependiente del Ministerio de Agricultura chileno, junto a la empresa china State Grid Chile Holding, controladora en el país sudamericano de la energética Chilquinta, desarrollan un proyecto conjunto para proteger especies vegetales del desierto de alto valor de conservación mediante estudios moleculares del ADN.
“Todas estas especies emergen y estamos estudiando el proceso: cómo germinan, se van desarrollando desde una semilla hasta llegar a ser este individuo que emerge cuando ocurren estas precipitaciones”, detalló Hernández.
El doctor en Ingeniería Forestal explicó que los investigadores acuden al Desierto Florido para recolectar semillas de especies de interés, especialmente de los géneros Alstroemeria y Leucocoryne, plantas geófitas que sobreviven a períodos desfavorables gracias a órganos subterráneos en los que almacenan agua y nutrientes.
“Estas semillas las traemos a nuestros laboratorios del Instituto Forestal, las procesamos, limpiamos y, posteriormente, viene la segunda etapa en la cual realizamos todo un estudio de ver qué condiciones son necesarias para que estas semillas puedan germinar”, indicó.
El paso final, indicó, es estudiar el proceso de germinación para identificar cómo la semilla puede llegar a formar el rizoma o bulbo y cuánto tiempo se demora en desarrollarse.
“Estas especies que estamos estudiando del Desierto Florido son endémicas, son únicas en el mundo, y eso hace muy relevante al final los estudios porque producto de estos acontecimientos podemos tener material genético que vamos a poder recolectar y analizar”, agregó el experto.
Asimismo, subrayó que la recolección de semillas permite desarrollar investigaciones, establecer áreas de conservación a largo plazo y preservar este material genético, cuyos posibles beneficios científicos aún se desconocen.
Según diversos estudios, las lluvias de este invierno, que se han extendido a la primavera, han provocado inundaciones, aluviones y otras catástrofes urbanas y rurales, pero también han beneficiado al desierto con la cuota necesaria de la humedad para cubrir el territorio de flores, dando lugar a una de las floraciones más extensas desde 1997.
Muchas especies desérticas pueden pasar largos períodos sin ser visibles en la superficie, ya sea en forma de semillas en el suelo o como plantas que conservan sus órganos subterráneos, entre ellos bulbos, cormos o rizomas.
La gerenta de la sede Diaguitas del Infor, Sandra Gacitúa, destacó a Xinhua el trabajo que realizan con especies del género Leucocoryne presentes en el Desierto Florido.
Estas plantas, conocidas también como huilli o cebollín, producen flores de colores contrastantes, con tonalidades moradas y marcas rojizas o verdes, que embellecen el desierto cuando las precipitaciones lo permiten.
“Generamos información muy interesante donde logramos caracterizar el ADN de estas geófitas, de estos leucocoryne, lo que nos permite tener una línea base de investigación para poder generar otras investigaciones asociadas al Desierto Florido”, dijo.
Según datos proporcionados por Chilquinta, durante los cuatro años transcurridos desde el inicio del proyecto, los investigadores han realizado labores de recolección, propagación, reforestación y relocalización de especies nativas en las regiones de Atacama y Coquimbo.
En ese período, lograron cultivar y propagar con éxito 18 especies vegetales de alto valor de conservación, con más de 6.700 ejemplares en total. Recientemente, más de 4.900 ejemplares de plantas bulbosas asociadas al Desierto Florido han sido reintroducidos progresivamente en sus áreas originales de crecimiento.
Asimismo, más de 2.500 ejemplares de especies arbustivas de pequeño porte y más de 12.700 cactus han logrado establecerse en zonas de revegetación ubicadas a lo largo de las líneas de transmisión. Fin
