YINCHUAN, 16 oct (Xinhua) — China no solo es un gran productor y consumidor de uvas y vino, sino también una potencia clave en el desarrollo económico global, afirmó recientemente John Barker, director general de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), durante la celebración del 47º Congreso Mundial de la Viña y el Vino que se realiza del 12 al 16 de octubre en Yinchuan, capital de la región autónoma de la etnia hui de Ningxia, en el noroeste de China.
“Es la primera vez en la historia que este congreso de la OIV se celebra en China, lo que no solo supone un hito para el desarrollo del sector vitivinícola mundial, sino que, a través de la cooperación en investigación, el intercambio de experiencias y el liderazgo en el sector, proporcionará un sólido respaldo al desarrollo sostenido y saludable de la industria vitivinícola china”, señaló Barker.
A su entender, la adhesión de China a la OIV y la organización del congreso marcan el inicio de una nueva etapa en la cooperación entre China y el sector vitivinícola mundial.
El evento atrajo a más de 800 participantes, incluidos delegados de 51 estados miembros de la OIV, representantes diplomáticos en China de 32 países y destacados expertos y académicos del sector del vino tanto locales como del extranjero, así como líderes de asociaciones empresariales y grandes empresas nacionales.
Siendo la mayor zona productora de vino de China, Ningxia posee en su territorio 261 empresas vitivinícolas, incluidas 130 bodegas, y produce 140 millones de botellas de vino al año. Entre los participantes se figura Uruguay, productor de vinos de alta gama en América Latina con una larga tradición en la elaboración del vino, que ha logrado en los últimos años introducir con éxito sus productos en el mercado chino gracias a su sabor único.
Uruguay y Ningxia han intercambiado en numerosas ocasiones delegaciones para participar en las ferias vitivinícolas organizadas por cada una de las partes, y han explorado posibilidades de colaboración en ámbitos como la selección y mejora de variedades, las técnicas de elaboración y la integración del turismo y el vino.
“El vino no es solo una bebida, sino también cultura y diálogo”, afirmó Aníbal Cabral, embajador de Uruguay en China, quien asistió a la ceremonia de inauguración del congreso y visitó Ningxia, y expresó el deseo de que la industria vitivinícola se convierta en un puente entre Asia y Sudamérica.
La ladera oriental de la montaña Helan, en Ningxia, se ha convertido en la mayor zona de producción de uva para vino de China. Esta región cuenta con 607.000 mu (unas 40.467 hectáreas) dedicadas al cultivo y desarrollo de uvas para vino, lo que representa casi el 42 por ciento del total nacional.
“Me ha sorprendido mucho que los vinos de Ningxia tengan un sabor mineral muy destacado, con aroma frutal, buena acidez y un toque mineral muy singular”, declaró a la prensa Tainá Bacellar Zaneti, experta en vinos brasileña y profesora adjunta de la Universidad de Brasilia. Además de asistir al evento, visitó varias bodegas para intercambiar opiniones con otros profesionales del sector y señaló que espera que surjan más oportunidades de colaboración en el futuro.
“Este gran evento es muy importante, porque aquí podemos ver el nuevo panorama del sector vitivinícola. El entorno exterior está cambiando, no podemos limitarnos a mirar hacia el pasado, sino que debemos mirar hacia adelante, aprovechar la ciencia y tecnología, desarrollar nuevos productos e introducir nuevas técnicas de elaboración en el mercado. Por eso, creo que China va a revolucionar todo el sector vitivinícola, lo cual es algo positivo, ya que impulsará la mejora del nivel de elaboración de vino a nivel mundial”, afirmó la experta brasileña.
Desde hace muchos años, las regiones vitivinícolas chinas, representadas por Ningxia, mantienen una estrecha relación de colaboración con América Latina en ámbitos como el cultivo de la vid, las técnicas de vinificación y el intercambio cultural, impulsando conjuntamente la prosperidad y el desarrollo de la industria vitivinícola.
“Es la primera vez que pruebo vinos chinos en Ningxia. La calidad de estos vinos es competitiva incluso en comparación con la de los mayores productores del mundo. Quizá la industria vitivinícola pueda brindar nuevas oportunidades para el comercio entre nuestros países”, señaló David Jonathan Allens, encargado de negocios interino de la embajada de la Mancomunidad de las Bahamas en China.
“Lo que más llama la atención del mundo vitivinícola internacional no es solo el aumento de la producción, sino sobre todo la aparición de una serie de excelentes vinos capaces de poner de relieve un terruño específico y contribuir a forjar la imagen única del vino chino”, afirmó Yvette van der Merwe, presidenta de la OIV.
En su opinión, Ningxia cuenta con una valiosa experiencia en este ámbito y puede hacer su aporte al diálogo mundial sobre el vino. “Espero que la cooperación de la comunidad vitivinícola internacional con Ningxia y con China se profundice y consolide cada vez más, basándose en la ciencia, utilizando el conocimiento como puente y partiendo del respeto mutuo, para dedicarnos conjuntamente al desarrollo futuro de la industria vitivinícola”, sostuvo Van der Merwe.
El 47º Congreso Mundial de la Viña y el Vino, celebrado en paralelo a la 24ª Asamblea General de la OIV, fue organizado por primera vez en Asia desde su creación en 1924. Fin
