RÍO DE JANEIRO, 30 jun (Xinhua) — Brasil y China avanzan en una nueva etapa de su asociación estratégica con el fortalecimiento de la cooperación financiera, en un movimiento que busca ampliar las fuentes de financiamiento para la mayor economía de América Latina, impulsar el comercio bilateral y facilitar las inversiones entre ambos países. El eje más visible de esta nueva fase es la decisión del Gobierno brasileño de preparar su primera emisión de bonos soberanos denominados en yuanes, conocidos como “Bonos Panda”, una operación que marcaría un hito en las relaciones financieras entre ambas economías. El ministro de Hacienda de Brasil, Dario Durigan, anunció recientemente que el país estudia emitir hasta 5.000 millones de yuanes en el mercado chino, como parte de la estrategia para diversificar las fuentes de financiamiento del Estado brasileño y acercar el mercado de capitales chino a empresas e inversionistas brasileños. La emisión permitiría a Brasil captar recursos directamente en la moneda china, reduciendo la dependencia de los mercados tradicionales y ampliando el acceso a inversionistas asiáticos interesados en deuda soberana latinoamericana. En entrevista con Xinhua, João Pedro Ribeiro, economista jefe de la consultora Tendências, señaló que la emisión de Bonos Panda “es un paso significativo, aunque inicialmente simbólico. Muestra un interés real de Brasil por diversificar sus fuentes de financiamiento y acercarse al mercado de capitales más grande de Asia, que es también su principal socio comercial”. La propuesta fue discutida durante reuniones celebradas en Beijing entre autoridades del Ministerio de Hacienda brasileño, representantes del Banco Popular de China y organismos reguladores del sistema financiero chino. Además de la emisión de bonos, ambos gobiernos acordaron ampliar la cooperación en áreas como mercados de capitales, seguros, financiamiento agrícola, infraestructura, inversiones sostenibles y desarrollo de instrumentos financieros destinados a proyectos de transición energética. Por su parte, la economista Ana Carla Abrão explicó que se trata de “una medida pragmática que puede reducir la volatilidad cambiaria para los exportadores e importadores brasileños”. “No se trata de reemplazar al dólar, sino de crear una alternativa eficiente que refleja la creciente integración de las cadenas de valor entre Brasil y China”, resaltó. Las autoridades brasileñas han reiterado que estas iniciativas no significan la creación de una moneda común entre el grupo BRICS ni sustituyen al dólar como principal moneda del sistema financiero internacional, sino que se buscan ofrecer alternativas que hagan más eficiente el comercio. China es desde 2009 el principal socio comercial de Brasil y concentra una parte significativa de las exportaciones brasileñas, especialmente de soya, mineral de hierro, petróleo, carne y celulosa. Al mismo tiempo, empresas chinas han incrementado de forma sostenida sus inversiones en sectores como energía, infraestructura, telecomunicaciones, minería, automoción y tecnologías limpias. “El movimiento es positivo para los flujos de inversión. La cooperación en áreas como energía y transición ecológica es una gran oportunidad para atraer capital chino a proyectos de infraestructura y sostenibilidad en Brasil, en línea con los objetivos de desarrollo del país”, celebró economista jefe de la empresa de inversiones Necton, André Perfeito. En coincidencia, Felipe Salto, economista y director del Instituto de Estudios para el Desarrollo Industrial, afirmó que “la iniciativa de los bonos en yuanes es una señal clara de que Brasil busca nuevas alternativas en un contexto de incertidumbre geopolítica”. “La internacionalización del yuan es un proceso a largo plazo, y Brasil, al ser un socio estratégico, está en una posición ventajosa para beneficiarse de esta evolución en el sistema financiero global”, sostuvo. Fin

Por Vimag