PONTAL DO PARANÁ, Brasil, 21 may (Xinhua) — El Programa de Recuperación de la Biodiversidad Marina (Rebimar), desarrollado en el litoral del estado brasileño de Paraná (sur) con apoyo de la petrolera estatal Petrobras y de instituciones científicas, se consolidó como una de las iniciativas más completas y duraderas de monitoreo y conservación de la tortuga-verde en el sur de Brasil, combinando investigación científica, innovación tecnológica y educación ambiental. El proyecto, ejecutado por la Asociación MarBrasil y apoyado científicamente por universidades brasileñas, actúa en la llamada Gran Reserva Mata Atlántica, una región considerada estratégica para la conservación de la biodiversidad marina y costera del país. La bióloga marina e investigadora de la Universidad Federal de Paraná (UFPR) y de la Asociación MarBrasil, Camila Domit, explicó que el monitoreo de tortugas marinas se realiza de forma continua desde 2014, con campañas anuales en distintas estaciones para comprender cómo las variaciones ambientales afectan a los animales. Según Domit, el equipo desarrolló una red especial para capturar a los animales sin causarles lesiones, una preocupación central del proyecto. “La principal causa de muerte de las tortugas marinas en el mundo es la interacción con la pesca. Por eso desarrollamos una red más fina y con una estructura específica para evitar heridas y retirar rápidamente a los animales”, explicó. Las expediciones se concentran especialmente en la Isla das Cobras, en el complejo estuarino de Paranaguá, donde las tortugas utilizan la zona como área de alimentación y descanso. De acuerdo con el proyecto, desde 2014 fueron marcadas 275 tortugas-verdes juveniles en la región, de las cuales 53 fueron recapturadas posteriormente, confirmando una fuerte fidelidad al área. Algunas permanecieron más de cuatro años en el mismo entorno, utilizando principalmente un espacio de unos 30 kilómetros cuadrados alrededor de la isla. Domit destacó que la investigación ayudó incluso a impulsar políticas públicas ambientales. “Conseguimos mostrar la importancia ecológica de la Isla das Cobras y eso contribuyó a que el Gobierno del estado creara una unidad de conservación enfocada en proteger las tortugas marinas”, señaló. Sin embargo, los investigadores alertan sobre amenazas crecientes para las tortugas marinas, especialmente la contaminación plástica y la pesca incidental. Domit afirmó que alrededor del 80 por ciento de las tortugas-verdes juveniles monitoreadas presentan residuos en el tracto digestivo, uno de los índices más altos registrados en estudios científicos internacionales. En una década de monitoreo de playas, el proyecto registró más de 32.000 animales marinos muertos, entre aves, mamíferos y tortugas marinas, de los cuales más de 10.000 eran tortugas, según datos presentados por el equipo científico. Pese al escenario preocupante, los investigadores consideran que el conocimiento científico acumulado ha fortalecido la capacidad de incidencia en políticas públicas y diálogo con comunidades pesqueras. “Hoy tenemos datos científicos robustos. Eso mejora mucho la gestión ambiental y las discusiones con autoridades y pescadores”, dijo Domit. El director ejecutivo de la Asociación MarBrasil y coordinador financiero del Rebimar, André Pereira Cattani, afirmó que el programa sigue el concepto de “salud única”, que relaciona medio ambiente, animales y seres humanos, y destacó además el papel educativo del proyecto, especialmente entre niños y jóvenes. Según el investigador, el municipio de Pontal do Paraná ya incorporó el “currículo azul” en las escuelas públicas locales, integrando contenidos sobre cultura oceánica y conservación marina al sistema educativo. El proyecto Rebimar cuenta con apoyo de Petrobras desde 2009 y forma parte del Programa Social y Ambiental de Petrobras, que financia proyectos de conservación en varias regiones de Brasil. Fin
