La 19ª Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires finalizó este domingo en el Palacio Libertad, tras cinco días en los que 26 librerías exhibieron desde incunables del siglo XV hasta primeras ediciones del siglo XX.
BUENOS AIRES, 1 nov (Xinhua) — La 19ª Feria del Libro Antiguo de Buenos Aires finalizó este domingo en el Palacio Libertad del centro de Buenos Aires, luego de cinco días de actividades dedicadas a consolidar la pasión de la capital argentina por el libro de colección y la lectura.
Organizada por la Asociación de Libreros Anticuarios de Argentina (ALADA), la feria conmemoró el centenario de 1926, año fundacional de la literatura rioplatense, marcado por la publicación de “Don Segundo Sombra”, de Ricardo Güiraldes, y “El juguete rabioso”, de Roberto Arlt.
El presidente de ALADA, Daniel Zachariah, dijo este domingo a Xinhua que “muchos libreros aprovecharon la Feria para preparar o actualizar sus catálogos, separando ejemplares para la ocasión. Aunque todos los años se pueden encontrar libros del siglo XVII o XVIII, destacamos que no solo se ven volúmenes antiguos, sino todo lo que se relacione con la bibliofilia, como trabajos especiales con el soporte papel”.
Entre el miércoles 28 de octubre y este domingo, un total de 26 librerías nacionales e internacionales exhibieron catálogos históricos que abarcaron desde incunables del siglo XV hasta las primeras ediciones de las vanguardias artísticas y literarias del siglo XX.
Los visitantes pudieron recorrer puestos que ofrecieron grabados originales, mapas antiguos, afiches políticos de época y fotografías de valor historiográfico.
En ese contexto, Zachariah reflexionó sobre el estrecho vínculo de Buenos Aires, en particular, y de Argentina, en general, con los libros y la lectura.
“A través de las transformaciones y las catástrofes, endógenas y exógenas, que Argentina experimentó a lo largo del siglo XX, comerciantes, autores, editores, impresores, libreros, intelectuales y lectores supieron construir, década a década, un submundo propio. Esa febril actividad se manifestó en la geografía urbana de Buenos Aires, tragicómico centro económico y político de la nación, en un sinnúmero de instituciones, editoriales, librerías, clubes de lectura, bibliotecas barriales, etcétera. En Buenos Aires circulan libros a velocidades que se conocen en pocos lugares del mundo”, afirmó.
Agregó que “libros y lectores siguen inventando formas de encontrarse”, y valoró el encuentro en el céntrico Palacio Libertad.
“Buenos Aires no es otra cosa que un palimpsesto particularmente profundo sobre el que puede rastrearse una historia nacional de esa íntima relación entre los libros y sus lectores y todos los intermediarios que hicieron lo necesario y lo imposible por unirlos”, resumió el entrevistado.
Entre las principales atracciones de la propuesta sobresalieron una muestra de Carlos Vertanessian sobre los antiguos libreros y una selección de la colección del gestor cultural Ricardo Vallejos dedicada a las Islas Malvinas, el archipiélago ubicado en el sur del Océano Atlántico.
El Salón de Honor del Palacio Libertad acogió además un programa de charlas abiertas al público, entre ellas una conferencia del historiador Sergio Baur centrada en las tensiones entre las vanguardias que marcaron la obra de Ricardo Güiraldes y dieron forma a “Don Segundo Sombra”.
Además, encuadernadoras profesionales compartieron cómo se piensa y se trabaja la intervención de piezas antiguas, entre el respeto por el libro y los intereses de quienes lo atesoran, mientras que coleccionistas de distintas generaciones repasaron anécdotas y hallazgos en una conversación sobre la pasión de coleccionar.
El evento contó, además, con un Espacio-Taller en el que artistas, encuadernadores, impresores, editores artesanales, restauradores y fabricantes de papel mostraron sus procesos de trabajo en vivo ante los asistentes.
La feria permitió a profesionales del libro antiguo del país y del exterior, así como a bibliófilos, coleccionistas, libreros, entusiastas y público lector en general, acercarse al mundo de los libros curiosos, raros y coleccionables.
“Es importante armar y pensar la historia de la literatura de un país”, resaltó Zachariah, quien valoró que durante cinco días consecutivos “curiosos y amantes de los libros encontraron mucho con que divertirse”. Fin
Contexto para México
Contexto para México: Argentina comparte con México una sólida tradición editorial y de ferias del libro que convocan a millones de lectores. Buenos Aires, al igual que Ciudad de México y Guadalajara, es uno de los principales centros bibliográficos de Latinoamérica, donde circulan libros antiguos y de colección que documentan la historia cultural de la región.
Con información de la agencia de noticias Xinhua.
