SAO PAULO, 15 oct (Xinhua) — Expertos del sector público y privado de Brasil destacaron hoy jueves las oportunidades para ampliar la cooperación con China, mediante el desarrollo de biocombustibles y la biotecnología aplicada a la producción agrícola, en el marco de un encuentro empresarial, técnico y de conocimientos en la ciudad de Sao Paulo.

La necesidad de diversificar la relación comercial entre Brasil y China y avanzar hacia nuevas cadenas de valor centró el encuentro organizado por la alianza AYA Earth Partners y el Consejo Empresarial Brasil China (CEBC).

Desde la esfera gubernamental, el jefe de investigación de la soya de la pública Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), Alexandre Nepomuceno, sostuvo que “debemos agregar valor a nuestros productos agrícolas”.

Brasil es el principal proveedor de soya de China, que a su vez es el socio número uno del país sudamericano desde 2009.

Nepomuceno enfatizó en tal sentido que Brasil necesita prepararse para los cambios de la demanda china mediante inversiones en tecnología y transformación industrial.

Brasil exporta alrededor del 65 por ciento de la producción de soya en grano, estructura que según el experto abre espacio para ampliar la elaboración de derivados destinados a nuevos mercados.

“Tenemos que buscar maneras de agregar valor”, sostuvo Nepomuceno, al señalar en particular las posibilidades de mejorar las características del aceite de soya y desarrollar insumos para biocombustibles y productos químicos.

El jefe de investigación destacó en especial el potencial de los combustibles sostenibles para la aviación, conocidos como SAF por sus siglas en inglés, así como de la química que utiliza materias primas vegetales para elaborar productos industriales.

Por su parte, el integrante de la plataforma Systemiq para proyectos sostenibles, Felipe Faria, advirtió que las bases del intercambio comercial de las últimas décadas no necesariamente se mantendrán en el futuro.

“Lo que utilizamos como base en los últimos 20 años no serán las mismas bases de la relación comercial para los próximos 20 años”, señaló Faria, al defender la diversificación de mercados y la transformación de la soya en productos destinados a la alimentación humana, los combustibles y la industria química.

El integrante de Systemiq destacó que Brasil cuenta con ventajas competitivas en la producción agrícola por la disponibilidad de tierra, agua y condiciones climáticas, al considerar que la cooperación con China puede ayudar a convertir esos recursos en nuevas oportunidades industriales.

“La cooperación científica y la cooperación comercial son la base para ello”, afirmó el experto, al mencionar también las posibilidades de colaboración en minerales críticos, electrificación del transporte e infraestructura para combustibles destinados a la navegación marítima.

Por su parte, la directora ejecutiva del CEBC, Claudia Trevisan, destacó la importancia de la planificación estratégica y de la autonomía tecnológica en la transformación económica china.

Trevisan señaló que esa estrategia se extendió a sectores como las energías renovables, los vehículos eléctricos, las baterías y la robótica, rubros en los que China ha alcanzado una posición destacada a escala mundial.

Mencionó el avance de la robotización industrial como ejemplo de la planificación y la actualización de los modelos industriales, que se integra de forma directa con la inteligencia artificial.

“La combinación de modelos lingüísticos propios y automatización industrial, está impulsando una adopción práctica de la inteligencia artificial a gran escala en todo el tejido productivo del país, demostrando que China suele ser altamente eficiente al ejecutar los objetivos estratégicos que se propone”, explicó la directora ejecutiva. Fin

Por Vimag

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