GUIYANG, 9 oct (Xinhua) — La intensa batalla en la que el Ejército Rojo liderado por el lider chino Mao Zedong tomó el estratégico paso de montaña Loushanguan, en Guizhou, hace 90 años, es hoy para muchos visitantes chinos e internacionales una popular experiencia inmersiva que se puede vivir en el antiguo campo de combate. Guizhou, una región montañosa con inmensa geomorfología kárstica, es la única provincia sin llanuras en el suroeste de China. Históricamente, el dicho popular “sin tres pies de terreno llano, sin tres centavos de dinero en el bolsillo” resume de forma vívida las difíciles condiciones de vida que definieron a esta región durante siglos. A tan solo 37 kilómetros de este desfiladero empinado se encuentra la ciudad de Zunyi, donde en 1935 tuvo lugar la famosa Reunión de Zunyi, en la que Mao Zedong se erigió como el alma rectora del Ejército Rojo, y este, que tras sufrir meses de extravíos, recuperó su rumbo correcto de avance con fuerza renovada. Este año se cumple el 90º aniversario de la Gran Marcha y Loushanguan se ha convertido en uno de los vestigios del turismo rojo más concurridos en China. Cada año recibe alrededor de 500.000 visitas de viajeros. Tan solo en 2025, el pueblo de Banqiao, que gestiona los servicios turísticos locales y complementarios de la zona escénica, registró ingresos superiores a 50 millones de yuanes (unos 7,5 millones de dólares), generados por visitantes que acuden en busca de la memoria histórica de la Ruta Roja de la Gran Marcha. Un proyecto experiencial viral estrenado este año por la zona escénica de Loushanguan con el título “siguiendo al comandante para conquistar Loushanguan”, atrae al día la participación de unos 1.000 visitantes, de los cuales casi el 6 por ciento son viajeros internacionales. Para los turistas, esta experiencia inmersiva se articula en torno a la filosofía de “vivir la historia en primera persona”: uniformados como soldados del Ejército Rojo, portan fusiles de la época y en todo momento actúan como auténticos combatientes rojos, agachándose para cubrirse, asaltando con disparos, capturando posiciones enemigas y recorriendo trincheras auténticas excavadas en la montaña. Loushanguan es uno de los más de 2.000 vestigios de distintas dimensiones dejados por el Ejército Rojo en Guizhou. Posee la mayor cantidad de este tipo de recursos históricos, los cuales en los últimos años han contribuido enormemente al desarrollo económico de esta tierra de altiplanicie, que fue la más atrasada durante decenas de años en el país en cuanto al producto interno bruto (PIB). Según datos oficiales locales, en el primer semestre de 2026 Zunyi, la segunda mayor ciudad de Guizhou, recibió más de 68 millones de visitas y más del 60 por ciento de los viajeros fueron jóvenes que acudieron a la tierra para rendir homenaje a los “recuerdos rojos” y disfrutar de los paisajes naturales vírgenes, la gastronomía, los cantos y danzas étnicos, y la artesanía local, entre otros atractivos. De entre todos los viajeros que llegaron a Guizhou, el porcentaje de los jóvenes con edades de entre 18 y 35 años sobrepasó el 58 por ciento. Entre enero y agosto de este año, Zunyi acogió a más de 3.500 viajeros extranjeros, cifra que sigue creciendo de forma constante. Las huellas de la Ruta Roja de la Gran Marcha han legado a la provincia un patrimonio invaluable: el “Espíritu de la Gran Marcha”, que encarna una firme voluntad de no ceder ni un paso en los esfuerzos de los chinos por hacer crecer el país y procurar una mejor vida. Este sello distintivo se ha convertido en el motor secreto del desarrollo acelerado de Guizhou. Según datos oficiales, en el primer semestre de 2026 la provincia registró 367 millones de visitas turísticas, con ingresos de unos 422.600 millones de yuanes (63.300 millones de dólares), de los cuales casi una tercera parte se ha debido al turismo rojo. Kong Xia, una señora jubilada de 56 años y nieta de un veterano rojo que sufrió graves heridas en el combate de Loushanguan, ha oficiado por más de 30 años como narradora voluntaria de historias sobre el Ejército Rojo y la Gran Marcha. Según ella, el público que visita la sede de la Reunión de Zunyi está integrado mayoritariamente por jóvenes que buscan nutrirse de valores sentimentales y emociones positivas. “Muchos jóvenes vienen aquí no para simplemente vivir una nostalgia del pasado, sino para reflexionar y aunar fuerzas que ayuden a emprender una nueva Gran Marcha en la nueva era, por una vida mejor y por hacer realidad el ‘sueño chino'”, evaluó la narradora. Kong ha relatado historias a muchos oyentes extranjeros y destacó que este año han llegado mucho más. “Muchos de ellos escuchan a gusto las historias de la Gran Marcha. Pienso que las personas comparten algunos sentimientos y así entienden por qué China ha logrado éxito en el mundo de hoy”, reflexionó. “Nunca desaparece la fuerza de las creencias y el brillo de estas nunca se ensombrece, la Gran Marcha evoca la bondad, la perseverancia y la búsqueda de una vida mejor”, afirmó Kong. Más allá de que la economía roja ha estado creciendo a toda velocidad, el desarrollo ecológico no se queda atrás. La aldea montañosa de Gouba, en Zunyi, tiene 21 vestigios relacionados con el Ejército Rojo. En 2025, recibió más de un millón de visitas turísticas y el ingreso per cápita sobrepasó los 25.000 yuanes. Sus esfuerzos por proteger la ecología local y persistir en promover un desarrollo integrado “rojo + verde” ha dado frutos sustanciales. Un vecino recordó que en los días humildes ellos usaban lámparas de queroseno para la iluminación nocturna. Desde este año, en los tejados de sus viviendas se han comenzado a instalar paneles fotovoltaicos de alta eficiencia. “Vamos a tener acceso a nueva energía verde para proteger mejor nuestra ecología”, destacó. En Guizhou, este tipo de áreas que combinan el avance del turismo rojo con el desarrollo verde de alta calidad son numerosos. En los últimos años, Guizhou ha reparado 3.985 kilómetros cuadrados de suelos degradados por desertificación rocosa y la tasa de cobertura forestal ha ascendido al 63,3 por ciento de la actualidad, cifra que supera en 2,5 veces el promedio nacional y el nivel medio del 32 por ciento a nivel global. En cuanto al desarrollo del sector de nueva energía, uno de los logros sobresalientes es la exportación. En el primer trimestre de este año, la producción automovilística de la provincia alcanzó las 53.300 unidades, y los vehículos de nueva energía fabricados en Guizhou han sido destinados a más de 20 países y regiones, incluyendo Colombia, Brasil, Arabia Saudita y Tayikistán, entre otros. La capacidad instalada de nueva energia de Guizhou ha superado el promedio nacional por varios años consecutivos. A finales de agosto de 2026, su capacidad instalada en este sector alcanzó los 42,58 millones de kilovatios, equivalentes al 44,4 por ciento del total provincial. En la actualidad la economía verde abarca el 48 por ciento del PIB de la provincia y tras década de esfuerzos árduos en 2025 la provincia alcanzó un PIB superior a 2,3 billones de yuanes, cifra similar a la de países como Portugal o Finlandia. Guizhou no solo se ha convertido en un importante motor de crecimiento de alta calidad de la región oeste de China, sino que mediante su fórmula de desarrollo “rojo + verde” y el “Espíritu de la Gran Marcha”, generado por decenas de miles de jóvenes soldados rojos hace 90 años, se ha convertido en la actualidad en una fuerza motriz para eliminar la pobreza y hacer posible una vida mejor. Fin

Por Vimag