Por Cristóbal Chávez Bravo SANTIAGO, 10 sep (Xinhua) — Exoesqueletos de origen chino, dispositivos que se integran al cuerpo humano para apoyar en distintas funciones de movilidad, ahora ayudan a las personas en Chile a desarrollar desde tareas diarias hasta deportes de aventura. El ingeniero comercial, Felipe Gutiérrez, quien en 2015 viajó a China, quedó tan sorprendido con la movilidad eléctrica en la nación asiática que la comenzó a estudiar. “Esa situación despertó todos mis sentidos y en esos casi 10 días que estuve en China fui viendo la cantidad de motos, triciclos, ‘scooters’, autos y ‘buses’ eléctricos ¡Cómo la electromovilidad ya había penetrado enormemente! Me fui con ese ‘bichito’ de vuelta a Chile”, dijo Gutiérrez a Xinhua. En el país sudamericano, el ingeniero fundó e-Mobility como empresa enfocada en brindar soluciones de movilidad eficiente a las dificultades y problemas del transporte urbano. “China fue el punto de partida y ha sido también el punto de desarrollo hasta el día de hoy a nivel de alianzas comerciales. China es indiscutiblemente quien lidera y quien, por lo pronto, va a seguir liderando por mucho tiempo más lo que son las tecnologías de transporte, la electromovilidad y, a futuro, nuevos tipos de tecnología”, reflexionó Gutiérrez. En esas exploraciones con la tecnología china, el empresario chileno descubrió los exoesqueletos, es decir, dispositivos que se integran al cuerpo de las personas para ayudar en distintas funciones de movilidad: “El punto medio entre el ser humano y el robot humanoide”. “Ha venido el desarrollo de esta tecnología con prototipos que han ido progresando de forma importante. A grandes rasgos, es un dispositivo con una tecnología muy avanzada que permite mejorar la movilidad”, comentó. Detalló que tienen una línea para movilidad reducida, sobre todo en las piernas y el tren inferior, además de soluciones en el ámbito industrial. “El exoesqueleto está siendo una solución de mucho desarrollo para mejorar la calidad de vida de los trabajadores y minimizar las enfermedades músculo-esqueléticas”, dijo Gutiérrez, aunque también pueden servir para practicar deportes o ser usado en la vida cotidiana. El entrevistado agregó que a partir de inteligencia artificial y algoritmos, el exoesqueleto entiende y simula el movimiento que cada persona quiere realizar. “Interpreta tu cuerpo respecto a dónde tienes que estar sosteniendo un elemento y te ayuda, junto con una batería, un rotor y una estructura que queda fija. Es un conjunto de elementos que simulan básicamente el cuerpo humano para ayudar en esas funciones”, indicó el entrevistado. En poco más de un año en el mercado chileno se han vendido unos 20 de estos equipos, sobre todo a personas con movilidad reducida. En uso médico y terapéutico, le han cambiado la vida a Teresa, una chilena de 76 años que sufre de una atrofia en los músculos y que utiliza el exoesqueleto “VIGX H1 Pro” acoplado a piernas, el cual asume parte del esfuerzo físico que hace una persona para caminar. “Son una solución biomecánica avanzada para personas con movilidad reducida. Aunque no se clasifican estrictamente como dispositivos médicos, actúan como asistentes inteligentes que complementan el movimiento natural”, precisó Gutiérrez. En actividades de alto rendimiento lo utiliza Darren Kaiser, de 40 años, aficionado a los deportes de montaña, que lo adquirió para practicar esquí de “randonnée” (senderismo), una exigente disciplina en la que el deportista debe subir con esquís antes de descender. “Te permite escalar la montaña esquiando en realidad, como esquiando de marcha. En mis experiencias ha sido bastante útil”, contó. Fin
