BEIJING, 8 sep (Xinhua) — Una cara conocida en una videollamada quizás no sea quien aparenta ser. La inteligencia artificial (IA) ya es capaz de replicar rostros y voces con un realismo sorprendente, lo que plantea nuevos desafíos para la ley. El máximo tribunal de China emitió el lunes un conjunto de directrices que precisan cuándo esa clase de contenidos puede dar lugar a responsabilidad legal. Las directrices, publicadas por el Tribunal Popular Supremo (TPS), abordan una serie de disputas que han comenzado a aparecer, entre ellas las relacionadas con los ultrafalsos creados por IA y la clonación de voz, la discriminación algorítmica de precios y la información falsa, elaborada, de igual manera, mediante esta tecnología. En el documento se deja en claro que no se admite la utilización de la IA para crear o difundir réplicas digitales reconocibles de otras personas sin su consentimiento, pues estos usos pueden vulnerar los derechos individuales, lo cual incluye, a su vez, los registros clonados de rostros y de voces. El empleo de estos últimos, generados por IA, para distribuir afirmaciones falsas o dañar la reputación de alguien, acarrea igualmente una posible responsabilidad legal. Esta regulación llega en momentos en que se torna cada vez más fácil realizar suplantaciones a través de dicha tecnología, al tiempo que ha crecido la dificultad para distinguirlas del contenido auténtico. Un puñado de fotografías o una breve grabación de voz aportan material suficiente para producir una réplica digital convincente. Asimismo, en la guía se trata lo concerniente a la discriminación algorítmica contra los consumidores. Las empresas que recurran a algoritmos con la intención de ofrecer precios u otras condiciones de transacción para bienes o servicios iguales, con un carácter diferenciado y sin una justificación razonable, podrán ser consideradas responsables si la práctica causa perjuicio a sus clientes. “No podemos esperar que cada consumidor se convierta en un experto en detectar el engaño. La ley debe intervenir con prontitud para proteger los derechos e intereses legítimos de los consumidores”, señaló Zhou Jiahai, director de la oficina de investigación del TPS. Otro reto es que los sistemas de IA generativa lleguen a originar información falsa o inexacta, algo comúnmente conocido como “alucinaciones de la IA”. A los proveedores de tales servicios es posible encontrarlos responsables si se les notifica que de sus sistemas han surgido contenidos que infringen los derechos individuales, y no adoptan medidas correctivas oportunas y a tiempo. De igual modo, un apartado se refiere a cómo emplean los usuarios estos recursos. El aprovechamiento deliberado de instrucciones u otros métodos para inducir a un sistema de IA a crear contenidos que vulneren determinados derechos y causen daño a alguien más, puede ser objeto de responsabilidad. Las directrices también ofrecen una vía para buscar una protección inmediata cuando el contenido generado por IA amenace con causar un daño grave e irreversible. Por ejemplo, una persona cuyo rostro ha sido alterado digitalmente y usado para divulgar afirmaciones sexuales falsas y difamatorias podría solicitar a un tribunal una orden judicial en caso de que esperar para actuar pudiera causar un daño difícil de reparar posteriormente. Fin

Por Vimag