SAO PAULO, 26 ago (Xinhua) — La asociación entre empresas brasileñas y proveedores chinos puede acelerar el desarrollo de una cadena nacional de almacenamiento de energía en Brasil, en un mercado que prevé sus primeras dos subastas en diciembre, afirmó hoy miércoles Fabio Lima, director ejecutivo de la Asociación Brasileña de Soluciones de Almacenamiento de Energía (ABSAE), en entrevista con Xinhua. Las dos subastas de reserva de capacidad para sistemas de almacenamiento en baterías están previstas para el 2 y el 4 de diciembre de 2026, según el calendario oficial. “La subasta se divide en sistemas ensamblados en Brasil y sin la exigencia de haber sido ensamblados en Brasil. Por lo tanto, estamos viendo muchas asociaciones de proveedores chinos y de otros países con empresas brasileñas para nacionalizar este contenido”, explicó el ejecutivo, en el marco de la realización de la Intersolar South America 2026, la mayor feria de la industria solar en América Latina que se desarrolla del 25 al 27 de agosto en Sao Paulo. “China también está presente en el mercado de transmisión, en otras tecnologías auxiliares como inversores, y participará en este proceso de diversas formas”, añadió. La gubernamental Empresa de Investigación Energética (EPE, por sus siglas en portugués) informó este mes que 6.091 proyectos fueron registrados para participar en las dos subastas, con una potencia conjunta de 296.807 megavatios, un récord de participación para procesos del sector eléctrico brasileño. Para Lima, la cooperación tecnológica puede ir más allá del suministro de equipos y contribuir al desarrollo industrial brasileño, al combinar las capacidades de empresas locales con tecnologías provenientes de China. Existen asociaciones hechas en ese eje, “ya están ocurriendo, incluso”, afirmó el director ejecutivo de ABSAE. Brasil cuenta con una cadena de electrónica y metalmecánica, además de recursos de minerales críticos y tierras raras, elementos que, según Lima, pueden integrarse con tecnologías chinas para aumentar el valor agregado de la producción nacional. “Esas cadenas pueden encontrarse con tecnologías chinas para tener un mayor valor agregado en Brasil”, señaló. El almacenamiento también responde a un desafío creciente del sistema eléctrico brasileño, que enfrenta un déficit de potencia y falta de seguridad energética durante los momentos de mayor consumo, explicó Lima. “Nos estábamos expandiendo con centrales termoeléctricas para atender la seguridad. Y con el almacenamiento en baterías, vamos a tener una inversión en seguridad con energía renovable”, afirmó. Las baterías pueden almacenar electricidad generada por fuentes solar y eólica y permitir su utilización en otros momentos, contribuyendo así a un mejor aprovechamiento de las energías renovables y a una mayor estabilidad del sistema. “La idea es justamente ellas mejorar la estabilidad de la red, atender el desperdicio de potencia y con eso van también reducir los cortes de generación”, explicó Lima. El director ejecutivo de ABSAE calculó que Brasil recibirá 70.000 millones de reales (unos 13.564 millones de dólares) en inversiones en almacenamiento de energía hasta 2034, una cifra que puede aumentar a medida que se regulen nuevas aplicaciones. “Es un número que tiende a crecer, con más aplicaciones siendo reguladas”, afirmó Lima, quien destacó que Brasil comenzó recientemente a establecer una regulación específica para el almacenamiento de energía. Aunque el mercado brasileño se encuentra todavía en una etapa inicial, Lima consideró que el país puede convertirse rápidamente en el principal mercado de almacenamiento de América Latina debido al tamaño de su sistema eléctrico y de su matriz energética. Los centros de datos representan otra aplicación para las baterías, debido a la necesidad de gestionar grandes volúmenes de consumo eléctrico. Según Lima, estas instalaciones contratarán energía en el mercado libre y tendrán incentivos para administrar su consumo y reducir su demanda máxima. Las baterías permitirán aplicar estrategias de “peak-shaving” (reducción de picos), para reducir la demanda máxima, y de “load-shifting” (desplazamiento de carga), para trasladar el consumo hacia horarios más compatibles con la fuente de energía contratada, además de cumplir su función tradicional de respaldo. El almacenamiento, agregó el ejecutivo, también puede ayudar a reducir el desperdicio de energía solar y mejorar la estabilidad del sistema eléctrico brasileño, en un escenario de creciente participación de fuentes renovables. Fin
