RÍO DE JANEIRO, 24 ago (Xinhua) — La política exterior se perfila como uno de los terrenos de disputa de las elecciones presidenciales brasileñas de 2026, con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y el senador Flávio Bolsonaro, dos principales nombres de la contienda, defendiendo estrategias diferentes sobre la relación de Brasil con China, Estados Unidos, los BRICS, el Mercosur y el llamado Sur Global. Los planes de gobierno coinciden en la necesidad de abrir mercados, atraer inversiones y ampliar la presencia internacional de Brasil, pero difieren en cómo debe posicionarse la mayor economía latinoamericana en un escenario marcado por disputas comerciales, tensiones geopolíticas y una creciente competencia entre las grandes potencias. Lula, candidato a la reelección por el Partido de los Trabajadores (PT), propone dar continuidad a una política exterior basada en la diversificación de alianzas, el fortalecimiento del multilateralismo y una mayor aproximación entre Brasil, los países del Sur Global y los principales mecanismos de cooperación internacional. Su programa defiende profundizar las relaciones con los BRICS y el G20, ampliar los vínculos con África y otras regiones de Asia, Medio Oriente y Europa, además de impulsar nuevos acuerdos comerciales y la apertura de mercados para productos y servicios brasileños. En el plano regional, Lula propone consolidar el Mercosur como una plataforma de integración económica, productiva y social de América del Sur, además de avanzar en proyectos de infraestructura que conecten Brasil con el Pacífico y el Caribe. La estrategia refleja la búsqueda de una inserción internacional capaz de mantener relaciones con diferentes polos de poder. En este contexto, el fortalecimiento de los BRICS y de los vínculos con Asia forman parte de una política de diversificación de las relaciones exteriores brasileñas. Esta orientación coincide con una etapa de profundización de los vínculos económicos entre Brasil y China, principal socio comercial del país sudamericano y un actor cada vez más relevante en áreas como infraestructura, energía, industria, agricultura y tecnología. Del otro lado de la disputa, Bolsonaro propone una política exterior con mayor énfasis en la apertura comercial, la integración de Brasil a las cadenas globales de valor y la recuperación de las relaciones con gobiernos que, según su programa, se deterioraron durante la actual Administración. El candidato del Partido Liberal (PL) defiende fortalecer los vínculos con todos los socios relevantes para Brasil, desde China y la Unión Europea (UE) hasta Estados Unidos y otros mercados asiáticos. Su propuesta hace especial énfasis en evitar una dependencia excesiva en áreas consideradas estratégicas, como la tecnología. “En los últimos años, las relaciones con países como Argentina, Estados Unidos e Israel fueron llevadas al límite de la ruptura. Hay que revertir esta situación”, señala el programa de Bolsonaro. El candidato también propone retomar el proceso de adhesión de Brasil a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), apoyar la internacionalización de empresas brasileñas y atraer inversiones extranjeras para sectores como la transición energética. “Negociar con todos aquellos que sean de interés para Brasil”, plantea también el documento, al mencionar a China, la UE, Estados Unidos y los mercados asiáticos. La diferencia principal entre ambos proyectos no reside, por tanto, en la necesidad de mantener relaciones económicas con las principales potencias, sino en el marco estratégico desde el cual Brasil buscaría hacerlo. Otros candidatos también presentan propuestas alternativas. Ronaldo Caiado defiende ampliar simultáneamente los vínculos con Estados Unidos, la UE, América Latina, África y Asia, mientras Romeu Zema propone una posición más distante respecto a los BRICS y una mayor aproximación a la OCDE y a los países de la cuenca del Pacífico. Pese a las diferencias, los programas comparten un elemento central: la política exterior brasileña está cada vez más vinculada a objetivos económicos, desde la apertura de mercados y la atracción de inversiones hasta el desarrollo tecnológico y la competitividad industrial. La discusión se produce además en un momento particularmente sensible para Brasil, en medio de tensiones comerciales con Estados Unidos y de una reconfiguración internacional que ha dado mayor protagonismo a Asia y al Sur Global. En este contexto, el resultado de las elecciones podría determinar no solo quién dirigirá la mayor economía de América Latina durante los próximos años, sino también qué lugar buscará ocupar Brasil en un mundo cada vez más multipolar. Fin

Por Vimag