SAO PAULO, 12 ago (Xinhua) — La creciente interferencia externa de Estados Unidos y los ataques contra el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva agudizarán la polarización política y serán uno de los elementos presentes en la campaña para las elecciones presidenciales de Brasil, que se celebrará el 4 de octubre próximo, aseguró la profesora Carolina Moehlecke, coordinadora de posgrado de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Fundación Getulio Vargas (FGV). En entrevista con corresponsales extranjeros en Sao Paulo, Moehlecke sostuvo que las relaciones internacionales han ganado espacio en la política electoral brasileña debido tanto a los efectos económicos de las decisiones externas como a su creciente utilización como símbolos ideológicos. Sobre todo después de que el Gobierno de Donald Trump expresara su respaldo a Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal e hijo del expresidente brasileño Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años de prisión por intento de golpe de Estado, y aplicara además tres fases de aranceles a los productos brasileños, medidas que Brasilia considera “injustas” e “inaceptables”. “La política externa puede no decidir la elección, no va a ser aquel asunto más determinante que realmente va a cambiar votos, pero puede ser movilizada por actores políticos para influir en las actitudes del electorado”, señaló la profesora en respuesta a una pregunta de Xinhua. La especialista consideró que Brasil atraviesa un escenario particularmente complejo debido a la polarización interna y a un contexto internacional marcado por el retorno del proteccionismo comercial impulsado por la Administración Trump, las tensiones comerciales de Estados Unidos con sus principales socios y una política estadounidense más intervencionista en América Latina, bajo una reinterpretación trumpista de la Doctrina Monroe (1823) y su principio de “América para los americanos”. A su juicio, las amenazas externas ya no producen necesariamente el tradicional efecto de unión en torno al Gobierno conocido en la literatura política como “rally around the flag”. En un clima de polarización extrema, sostuvo, esas amenazas pueden profundizar las divisiones internas y ser interpretadas según las preferencias ideológicas de cada sector del electorado. Las encuestas colocan a Lula como favorito para vencer tanto en la primera vuelta como en un eventual balotaje, con el senador Flávio Bolsonaro como su principal rival. “Las amenazas externas no unen al país, ellas dividen, y dividen en las mismas líneas ideológicas que observamos domésticamente”, afirmó. Moehlecke señaló como ejemplos la participación del presidente argentino, Javier Milei, en el lanzamiento de la candidatura de Flávio Bolsonaro, durante la cual profirió críticas e insultos contra Lula, así como las intervenciones de integrantes del Gobierno de Donald Trump en el escenario político brasileño. “Los intentos de interferencia ya son bien evidentes”, afirmó, aunque aclaró que no necesariamente se trata de una operación coordinada. Según la profesora, esas acciones pueden producirse mediante declaraciones, publicaciones en redes sociales o manifestaciones de diferentes figuras políticas estadounidenses. “No quiere decir que tenemos que pensar esas cosas en términos conspirativos, como si fuera una gran operación”, puntualizó. De cara a las elecciones de octubre, Moehlecke anticipó que puede producirse una intensificación de ese tipo de mensajes, aunque reconoció que es difícil medir cuánto podrían modificar directamente las preferencias electorales. Estas intervenciones, explicó, pueden ser eficaces para movilizar bases políticas mediante símbolos e identidades ideológicas. La especialista consideró que las instituciones brasileñas tienen capacidad para proteger el proceso electoral frente a intentos de interferencia más incisivos. En materia de política exterior, Moehlecke sostuvo que, en un eventual tercer mandato de Lula, es previsible la continuidad de una estrategia basada en el pragmatismo, el multilateralismo, la diversificación de alianzas y el llamado “hedging”, estrategia orientada a evitar un alineamiento automático con una potencia. Brasil mantendría, según la especialista, una relación más próxima con China, su principal socio comercial, que con Estados Unidos, aunque buscaría ampliar sus vínculos con otros socios de Asia, como Malasia, Japón, la República de Corea y la India. En cambio, una eventual victoria de Flávio Bolsonaro probablemente llevaría a una aproximación mucho más fuerte a Estados Unidos, con un alineamiento que podría ser “casi automático”, aunque sin romper los vínculos económicos con China. La profesora advirtió, sin embargo, que la experiencia del Gobierno de Jair Bolsonaro mostró que una retórica más confrontativa con China puede generar períodos de tensión y oportunidades perdidas, aun cuando no necesariamente produzca cambios estructurales en las relaciones bilaterales. Moehlecke señaló también como una incógnita la política comercial que adoptará Estados Unidos después de las elecciones brasileñas. Explicó que una eventual victoria de Flávio Bolsonaro no implicaría necesariamente el levantamiento automático de los aranceles impuestos por Trump a Brasil, debido a que el proteccionismo se ha convertido en una de las principales banderas de la Administración estadounidense y atraviesa actualmente buena parte de su política comercial. La profesora consideró, no obstante, que después de las elecciones podrían existir condiciones para una cierta normalización de las relaciones con Estados Unidos y Argentina, segundo y cuarto socios comerciales de Brasil, respectivamente. Parte de las actuales tensiones, sostuvo, están relacionadas con la instrumentalización electoral de la política exterior. “A pesar de la polarización exacerbada, quizás existan algunos caminos, algunos puntos de consenso”, aseveró la experta brasileña. Fin

Por Vimag