Por José Aguiar LIMA, 13 jul (Xinhua) — El fenómeno climático de El Niño podría restar alrededor de 0,7 puntos porcentuales al crecimiento económico de Perú en 2026, debido a sus efectos sobre sectores clave como la agricultura, la pesca, el transporte y el turismo, además de presionar al alza los precios de los alimentos, afirmó este lunes el economista peruano Óscar Chávez. Chávez, jefe del Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (Iedep) de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), hizo estas declaraciones a Xinhua durante el “II Foro Fenómeno del Niño: Impacto Doble”, realizado en el Auditorio Julio Velarde de la institución empresarial. El especialista explicó que esta estimación toma como referencia la proyección del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), que prevé un crecimiento de 3,4 por ciento para la economía peruana este año. “Se mantiene la proyección de crecimiento, pero a una menor tasa. Esto debido a que el fenómeno de El Niño afecta la zona norte del país, departamentos como Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, Ancash, Cajamarca, Lima, Ica; y sin contar a Lima, hay un 23 por ciento del PIB que queda expuesto al fenómeno de El Niño”, afirmó. Chávez señaló que, además de la pesca y la agricultura, el transporte figura entre las actividades más vulnerables por los daños que ocasionan las lluvias y otros eventos asociados al fenómeno, situación que también repercute sobre el turismo, el alojamiento y los restaurantes al interrumpir el flujo habitual de visitantes. Respecto a la inflación, advirtió que una eventual contracción de la producción agrícola, sumada a los daños en la infraestructura vial, podría reducir significativamente el abastecimiento de alimentos hacia Lima y generar un aumento en los precios. “Esto ocurrirá dependiendo de cuánto es la intensidad del fenómeno de El Niño global y de El Niño costero. Se puede contraer la producción agrícola, se pueden dañar las carreteras; entonces, tú tienes un doble efecto ahí que afecta la disponibilidad de alimentos para la capital, y eso es lo que va a incrementar el precio de los alimentos y bebidas”, señaló Chávez. En relación con las micro y pequeñas empresas (mypes), recomendó actuar con cautela en materia de financiamiento, ya que muchas produjeron mercancías para una temporada de invierno que finalmente no se concretaría debido a las anomalías térmicas. “Entonces, va a ser un costo en el inventario, van a tener que tomar unas decisiones respecto a políticas de ventas, promociones o decidir almacenar toda esta producción para el próximo año. En realidad, es un problema para pequeñas y microempresas”, sostuvo. En el ámbito del comercio exterior, Chávez indicó que las deficiencias en la infraestructura vial podrían reducir la competitividad de las exportaciones peruanas, al dificultar el traslado de la producción agrícola desde el norte del país hacia los puertos de Lima. Añadió que este constituye un primer impacto, pero advirtió que, si los efectos del fenómeno climático se extendieran al sur del país, también podrían comprometer al sector minero y provocar un impacto aún mayor sobre el Producto Interno Bruto. Ante este escenario, consideró urgente desarrollar rutas alternativas de conectividad terrestre para garantizar que la producción destinada a los mercados internacionales llegue sin contratiempos a los puertos de embarque. Recordó que el Gobierno cuenta con un programa presupuestal para atender desastres naturales, aunque sostuvo que su ejecución presenta deficiencias, especialmente en los gobiernos subnacionales. “Hay un programa presupuestal destinado a enfrentar desastres naturales. Ese programa presupuestal está siendo ejecutado no tan eficientemente. El Gobierno nacional ejecuta mejor, pero los gobiernos subnacionales no”, aseveró. El economista planteó priorizar este año un crédito suplementario para dicho programa, con el propósito de acelerar la ejecución física de 61 obras de infraestructura preventiva consideradas esenciales frente al fenómeno de El Niño. Finalmente, sostuvo que el proyecto de presupuesto nacional para 2027, que el nuevo Gobierno presentará a finales de agosto, será determinante para definir los recursos que se asignarán a las regiones con miras a fortalecer las acciones de prevención y respuesta ante futuros eventos climáticos. Fin
