MONTEVIDEO, 14 may (Xinhua) — El Instituto Nacional de Estadística (INE) de Uruguay presentó este jueves la versión final y ponderada del Censo 2023, que mantuvo sin cambios la población total del país, pero corrigió distorsiones en la representación de sectores vulnerables tras detectar una omisión censal de 10,3 por ciento, la más alta registrada en décadas. La actualización metodológica incorporó ponderadores estadísticos para estimar las características socioeconómicas de las personas que no respondieron el censo, ampliando así el alcance de los datos inicialmente divulgados bajo el esquema de “censo combinado”. Según los nuevos microdatos, la población residente en asentamientos irregulares pasó de 158.000 a 193.000 personas, equivalente al 5,5 por ciento de la población nacional, mientras que la población rural fue reajustada de 142.000 a cerca de 174.000 habitantes. “El censo tenía algunas limitaciones”, reconoció el director del INE, Marcelo Bisogno, quien calificó la omisión censal como “grande, pero no enorme para los tiempos que corren”. Bisogno atribuyó el problema a las crecientes dificultades para relevar viviendas y personas, una tendencia observada también en otros países y que, según explicó, se profundizó tras la pandemia. La omisión censal en Uruguay había sido de 4,1 por ciento en el censo de 2011 y menor al 2,5 por ciento en los relevamientos anteriores. Entre los sectores más afectados por la subcobertura figuran niños pequeños, jóvenes con alta movilidad residencial, población rural dispersa y hogares de bajos ingresos. Las autoridades indicaron que el 17 por ciento de los niños de entre 0 y 5 años no fue censado. El procedimiento inicial del denominado “censo combinado”, difundido en 2025, había permitido completar la estimación oficial de 3,49 millones de habitantes mediante cruces con registros administrativos estatales. Sin embargo, ese mecanismo solo aportaba información básica sobre edad, sexo y departamento de residencia de las personas omitidas. Técnicos del organismo señalaron que esa metodología tendía a subrepresentar a personas con menor “visibilidad administrativa”, entre ellas habitantes de asentamientos y sectores socialmente vulnerables. La nueva metodología, desarrollada con consultas a académicos y organismos internacionales, utiliza ponderadores estadísticos para extrapolar las características observadas en los hogares efectivamente censados hacia la población omitida. El INE aclaró que los ajustes realizados no modifican las estimaciones oficiales de población nacional o departamental, ni la distribución por sexo y edad ya publicada. Fin
