SAO PAULO, 23 abr (Xinhua) — El cambio climático podría aumentar la producción de soya, pero al mismo tiempo deteriorar su calidad nutricional, según un estudio de científicos brasileños divulgado hoy jueves por la Universidad de Sao Paulo (USP), en un hallazgo con implicaciones globales para la seguridad alimentaria. La investigación, publicada también en la revista científica “Food Research International”, contó con la participación de especialistas del Centro de Ciencias Matemáticas Aplicadas a la Industria y combinó experimentos biológicos, modelos estadísticos e inteligencia artificial para simular los efectos de altas temperaturas, sequía y mayores concentraciones de dióxido de carbono sobre el cultivo. Brasil, mayor productor mundial de soya, genera cerca de 157 millones de toneladas anuales del grano, ampliamente utilizado en alimentos, raciones animales, biocombustibles e insumos industriales, lo que refuerza la relevancia de anticipar los impactos de la emergencia climática sobre el sector, dice un comunicado de la USP. “La investigación innova al articular una modelación estadística tradicional con técnicas de aprendizaje de máquina, utilizadas para simular escenarios que no pueden reproducirse fácilmente en laboratorio”, explicó la investigadora Cibele Russo, del Instituto de Ciencias Matemáticas y de Computación de la Universidad de São Paulo. Los resultados sorprendieron a los investigadores, quienes esperaban una caída significativa de la productividad. Según la autora principal, Janaina da Silva Fortirer, el aumento de dióxido de carbono puede compensar de manera parcial los daños causados por el calor y la sequía, lo que impulsaría la biomasa y el rendimiento. “Sin embargo, ese aumento de producción viene acompañado de una caída en la calidad nutricional del grano”, afirmó. Las simulaciones mostraron que, bajo condiciones combinadas extremas, la soya podría registrar un aumento de 35 por ciento en azúcares solubles y de hasta 175 por ciento en aminoácidos, y en contraste se observó una reducción de 20 por ciento en el almidón y de cerca de 6 por ciento en el contenido de proteínas. “Esta pérdida es un punto de atención tanto para la seguridad alimentaria como para las políticas de exportación, ya que el valor nutricional es un factor estratégico para la competitividad de la soya brasileña”, advirtió Da Silva Fortirer. El estudio se basó en experimentos realizados entre 2019 y 2020, en los que se cultivaron plantas bajo diferentes combinaciones de temperatura, disponibilidad de agua y concentración de dióxido de carbono, con seguimiento durante todo el ciclo de desarrollo. El estudio también destacó la necesidad de desarrollar variedades de soya más resistentes a condiciones extremas, cada vez más frecuentes, y subrayó que la calidad del grano es tan relevante como el volumen producido, en dependencia del destino final en la industria alimentaria o en los biocombustibles. Fin
