LA HABANA, 15 abr (Xinhua) — Ramón González era un joven miliciano de 22 años cuando se convirtió en uno de los primeros cubanos en enfrentar a la brigada de mercenarios organizada y financiada por Estados Unidos para invadir a la isla por Playa Girón, una zona cercana a la Bahía de Cochinos, en la occidental provincia de Matanzas. La invasión comenzó en la madrugada del 17 de abril de 1961, cuando en esa franja costera desembarcó la Brigada 2506, con unos 1.500 hombres fuertemente armados, tanques, artillería y apoyo de 30 aviones. González había sido designado antes, junto a cuatro compañeros, para ocupar un puesto de observación a pocos kilómetros del lugar de los sucesos y en horas de la noche dieron el alto a una lancha que resultó ser enemiga, lo que generó un intercambio de disparos. La falta de pericia consumió las municiones de los milicianos, quienes intentaron retirarse, pero descubrieron que estaban rodeados y se refugiaron en un edificio en construcción. Sin embargo, los invasores hicieron prisioneros al pequeño grupo de defensores y un mercenario mantuvo a González contra una pared, con un fusil encañonándolo por la espalda, aunque el sobrevuelo de los aviones cubanos causó terror entre los agresores y el hombre que lo apuntaba huyó. Ahora, a sus 87 años, González revive aquella madrugada en el taller académico “Girón: 65 años de la victoria contra el imperialismo”, organizado en La Habana por el Centro Fidel Castro Ruz. Las tropas cubanas, dirigidas de manera personal por el fallecido presidente Castro (1926-2016) e integradas de inicio por milicianos voluntarios con escasa experiencia, enfrentaron la agresión y, a las 17:30 horas del 19 de abril, la invasión estaba derrotada en menos de 72 horas. Al analizar aquella victoria, González subrayó que el pueblo cubano es eminentemente revolucionario y reafirmó la consideración de que esa voluntad de lucha no ha desaparecido en estos 65 años de transcurridos los sucesos. Andrés Castillo, otro de los combatientes, tenía apenas 16 años cuando integró un batallón de milicias y recibió la orden de desplazarse desde el aeropuerto de Las Villas, en el centro del país, hasta Rodas, un poblado que funcionaba como retaguardia de la tropa cubana en la occidental Matanzas. “Lo que más me impresionó fue cuando llegué a Horquita (municipio Abreus, en la provincia de Cienfuegos, en el centro del país)”, explicó Castillo y recordó que los pobladores, con machetes en las manos, pedían que les dieran armamento para también combatir. El veterano combatiente ha escrito un libro, aún no publicado, para que la batalla no sea un mero acontecimiento del pasado, porque, dijo a Xinhua, la historia se escribe con los mismos protagonistas. El objetivo del texto, según el autor, es divulgar todo lo que conlleva luchar contra una fuerza mucho más poderosa en armamento y, aun así, derrotarla en tres días. “Porque luchábamos por nuestra supervivencia y por nuestra patria”, aseguró Castillo, quien señaló que los cubanos pelean “por principios patrióticos”. Fin

Por Vimag