LA PAZ, 29 ago (Xinhua) — Marco Pumari, exlíder cívico del departamento Potosí y una de las figuras centrales de las protestas que precipitaron la renuncia de Evo Morales en noviembre de 2019, salió este viernes de la cárcel de Cantumarca (sudoeste), donde permaneció recluido durante casi cuatro años en detención preventiva. Su liberación, bajo la figura de arresto domiciliario, marca un nuevo capítulo en la prolongada disputa judicial y política que sigue rodeando los acontecimientos de aquel convulso año 2019, luego que el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Rómer Saucedo, instruyera el 22 de agosto a los tribunales departamentales revisar los plazos de las detenciones preventivas de opositores, incluidas las de la expresidenta interina Jeanine Áñez, el gobernador y líder opositor de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, y el propio Pumari. El opositor, que al abandonar el penal fue recibido entre lágrimas por su familia y un pequeño grupo de seguidores, declaró con tono solemne que ahora buscará “recuperar el tiempo perdido” junto a sus hijos, aunque dejó entrever que tarde o temprano volverá al ruedo político. “Ya va a haber tiempo para hablar de política”, afirmó a los periodistas. La excarcelación de Pumari coincidió con la del gobernador cruceño Camacho, liberado este mismo día tras pasar dos años y ocho meses en el penal de máxima seguridad de Chonchocoro, en el departamento de La Paz (oeste). Ambos, otrora aliados en la ofensiva cívica contra el Gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) en 2019, comparten ahora un destino similar: enfrentar procesos judiciales relacionados con la crisis política que desembocó en la renuncia de Morales, esta vez bajo detención domiciliaria y con derecho a trabajar. El excívico potosino obtuvo la libertad tras recibir dos fallos favorables en los casos “Golpe de Estado I” y la quema del Tribunal Electoral Departamental de Potosí. Sin embargo, deberá continuar presentándose ante la justicia y cumplir restricciones. Fin