Por Carina López y Ricardo Montoya MÉXICO, 7 oct (Xinhua) — La cosmovisión y el legado ancestral del pueblo wixárika cobran vida en una exposición que reúne las nierikas, o tablas votivas, de los artistas mexicanos José y Fidencio Benítez, cuyas coloridas obras recrean relatos sobre la creación, los rituales, las peregrinaciones y los lugares sagrados transmitidos de generación en generación. La muestra, titulada “Niérika. Visiones de la creación. José y Fidencio Benítez”, se presenta hasta el próximo 18 de octubre en el Museo de las Artes (Musa) de la Universidad de Guadalajara y reúne dos grandes murales, integrados cada uno por 21 piezas elaboradas con estambre y cera sobre madera. Las obras ofrecen una aproximación al universo y la espiritualidad wixárika mediante símbolos y elementos vinculados con sus tradiciones, así como con los relatos sobre el origen de la vida y del mundo. El primer mural, “La creación del mundo”, cuyo nombre en wixárika es Kiekari Muyu Tawewitsie, integra conceptos como el arte, el conocimiento, la historia, la religión y la vida en una narración visual sobre el origen del mundo, de acuerdo con la tradición oral del pueblo wixárika. La obra fue realizada por José Benítez Sánchez y su hijo Fidencio Benítez Rivera. El segundo mural, “El cuerpo del mundo”, o Kiekari Xakaariyari, fue realizado por Fidencio Benítez y aborda la creación de los seres del universo. Entre sus figuras centrales se encuentra la abuela Takutsi Nakawé, considerada generadora de vida. El sol, el agua y la fauna característica de los territorios wixaritari aparecen en ambas obras y acercan al visitante a los relatos sobre el origen del universo y de la humanidad. Para Fidencio Benítez, hijo del fallecido José Benítez, las piezas establecen un diálogo entre pasado, presente y futuro, así como entre lo divino y lo terrenal, al tiempo que reflejan la convivencia entre distintas culturas. “Cada cuadro tiene su historia, pero es una sola historia”, explicó Fidencio Benítez a Xinhua. El artista consideró que la exposición representa una nueva forma de transmitir la cosmovisión wixárika mediante el arte, al incorporar en las obras conocimientos y relatos que durante generaciones se han preservado principalmente a través de la tradición oral. “Todo lo que ven en un cuadro es cultural porque espiritualmente todo el conocimiento que nos dan nuestros ancestros, nuestros abuelos y lugares sagrados, todo ese conocimiento lo plasmamos en nuestros cuadros”, explicó el artista, quien comenzó a crear este tipo de obras a los 12 años, guiado por su padre. Por su parte, el director del Musa, Moisés Vizcarra Schiaffino, destacó la importancia de la obra de ambos artistas por abordar el papel de las culturas originarias, como la wixárika, que convergen en un mismo territorio. “Que la obra de José y Fidencio Benítez siga presente en nuestros días nos habla de la importancia que tiene la labor de la Universidad de Guadalajara a través de esta exposición, pues puede ayudar a difundir esta cultura y, además, apoyar la labor que tenemos de apoyar a nuestras comunidades y de trascender fronteras a través del arte y la cultura”, resaltó. El directivo señaló que el esfuerzo busca no solo conservar las obras, sino también acercarlas al público dentro y fuera de México. “Es una celebración de la riqueza cultural que tiene México a través de la mirada de nuestros pueblos originarios, en este caso el pueblo wixárika a través del trabajo de José y Fidencio Benítez”, añadió. La exposición es resultado de la colaboración entre el Musa, la Coordinación de Extensión y Acción Social (CEAS), la Unidad de Apoyo a las Comunidades Indígenas (UACI), el Centro Universitario del Norte (CUNorte) y el Centro Universitario de Tlajomulco (CUTlajomulco), todos pertenecientes a la Universidad de Guadalajara. Según el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), su patrimonio comprende no solo expresiones artísticas y rituales, sino también territorios, sitios sagrados y conocimientos vinculados con la naturaleza. Esa importancia fue reconocida en 2025 con la inscripción de la Ruta Wixárika por los Sitios Sagrados hasta Wirikuta en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. El pueblo wixárika habita en la región del Gran Nayar. Su territorio abarca zonas de cuatro estados: Jalisco, Nayarit, Durango y Zacatecas. Fin
