Por César Mariño García BOGOTÁ, 25 sep (Xinhua) — La reducción de las lluvias y el aumento de las temperaturas asociados al fenómeno de El Niño han puesto en alerta a poblaciones de la región andina de Colombia, la zona más poblada del país, donde la disminución de los caudales amenaza el abastecimiento de agua, la producción agropecuaria y la actividad económica de miles de familias. El impacto se hace especialmente visible en los bosques de niebla, ecosistemas fundamentales para la captación de agua atmosférica y la regulación de los caudales que abastecen a millones de habitantes. Allí, un verano fuera de temporada ha incrementado el riesgo de incendios forestales y profundizado una sequía que ya comienza a repercutir en la disponibilidad de alimentos y en las condiciones de vida de las comunidades. Emel Vega Rodríguez, ingeniero hidrometeorólogo y profesor de la Universidad Nacional de Colombia, explicó a Xinhua que el fenómeno ha provocado un déficit de lluvia y humedad que se refleja en la pérdida de cosechas, la reducción de los pastos destinados a la ganadería y una menor producción nacional de leche y carne bovina, así como de otros animales de corral. ”También tenemos el descenso en los niveles de los ríos y subsecuentemente descenso en los niveles de los embalses, lo que afecta la producción de agua potable para muchas ciudades, grandes, medianas y pequeñas del territorio nacional”, agregó Vega. El especialista añadió que esta situación también afecta los sistemas de acueducto y alcantarillado debido al desabastecimiento de agua y favorece la propagación de incendios forestales en distintos municipios de la región andina. ”En estos momentos podemos decir que hay incendios forestales activos por lo menos en cuatro departamentos del territorio colombiano, en el norte del Huila (suroeste) y Tolima (centro-oeste), Cundinamarca y Boyacá (centro), que son los departamentos mayormente afectados por la sequía dentro del territorio colombiano”, afirmó. Xinhua acompañó a pobladores de la región del Tequendama, en el departamento de Cundinamarca, durante un recorrido por quebradas que históricamente se han caracterizado por la abundancia de sus caudales y que actualmente apenas conservan pequeños hilos de agua, insuficientes para abastecer a las comunidades que dependen de estas cuencas, consideradas auténticas “fábricas de agua” de la región. Para Alipio Nossa, porcicultor y agricultor del área, la dimensión del problema rebasa las fronteras de su comunidad. “(Los embates del fenómeno de El Niño) no nos competen solamente a nosotros, es algo a nivel global por la problemática del calentamiento global y de ello debemos ser plenamente conscientes”, manifestó a Xinhua. “El año pasado hubo una sequía, pero no fue tan terrible como la de ahora; el fenómeno de El Niño viene por la contaminación, la reducción de la capa de ozono y afecta a nuestras cuencas hídricas. Sí hubo sequías, pero había algo de agua, ahora estamos en alerta roja porque no tenemos agua”, agregó. La falta del líquido también tiene un impacto directo sobre las actividades de las que dependen las familias de la zona. “La mayoría tenemos cultivos de café, o tienen ganado o criamos porcinos y pollos, vivimos de eso, y al no tener agua se nos baja la producción de comida, la economía se afecta y todos nos afectamos”, enfatizó el productor. Para las comunidades campesinas de esta región, que forman parte de los casi 15 millones de campesinos, la crisis trasciende las decisiones de los gobiernos locales, regionales o nacionales y plantea también una responsabilidad individual y comunitaria frente al manejo de los recursos naturales. Oswald Sánchez, líder social y ambiental de una de las veredas afectadas, señaló a Xinhua que los problemas de los campesinos están relacionados tanto con los fenómenos climáticos como con el uso de los recursos naturales por parte de empresas que utilizan agua para la generación de energía y tienen presencia en esta zona del país. A su juicio, enfrentar la situación requiere generar conciencia y fortalecer la organización comunitaria. “Es triste decirlo, pero nuestra mayor riqueza debería ser el agua, porque siempre ha habido bastante en el territorio, desde estas peñas se desprenden siete quebradas que alimentan nuestro territorio, pero esto ha cambiado, sobre todo, por la contaminación”, expresó el agricultor. Sánchez también responsabilizó a las propias comunidades por parte del deterioro de las fuentes hídricas. “Todos somos culpables porque echamos basuras a las quebradas, porque vertemos aguas sucias a las quebradas, porque tenemos ganado cerca de ellas, porque le quitamos la vegetación que las protege y la sostiene”, manifestó. El líder ambiental instó a los ciudadanos a “hacerse cargo de lo que le compete” y concluyó que “los humanos lo destruimos todo, unos por negocio y otros por irresponsables”. De acuerdo con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (IDEAM), citado en la información original, el fenómeno de El Niño se extenderá hasta marzo de 2027, con los meses de octubre a diciembre de 2026 previstos como el periodo de mayor impacto. Fin

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