WUHAN, 19 sep (Xinhua) — El auge de la cría del esturión y la industria del caviar en China están proporcionando al mercado mundial una alternativa legal y sostenible al caviar silvestre, lo que contribuye a disminuir la demanda de huevas obtenidas ilícitamente y a aliviar la presión sobre las poblaciones vulnerables de este pez. Esta transformación es visible en Yidu, una ciudad situada a orillas del río Yangtse, en la provincia central de Hubei, donde grandes instalaciones de cría y estanques artificiales repartidos entre los pueblos albergan a más de un millón de esturiones cultivados en criaderos. Las vías fluviales locales solían estar repletas de redes pesqueras y jaulas, lo que contaminaba el agua y amenazaba a las poblaciones piscícolas autóctonas. En 2016, China intensificó sus esfuerzos para proteger el ecosistema del Yangtse, el río más largo del país. Cinco años más tarde, entró en vigor una prohibición total de la pesca por diez años en él, junto con la Ley de Protección del Yangtse. Como parte de estas medidas, Yidu y otras zonas a lo largo del río retiraron todas las redes y jaulas. Pero eso no supuso el fin de la industria, sino que fue un impulso para reinventarla. En 2018, se creó el Valle del Esturión de China Qingjiang (Yidu), que se convirtió en la primera instalación del mundo dedicada a la cría de esturiones a escala industrial en un espacio interior y cerrado. La idea era sencilla: sacar a los peces del río y criarlos en bases adecuadas para este fin en tierra firme. Los beneficios fueron dobles. Se recuperó la calidad del agua del Yangtse y las especies raras comenzaron a reaparecer. En tierra, la cría adquirió una mayor magnitud y se hizo más centralizada y más tecnificada, lo que brindó un estímulo a la producción de caviar. Según datos del sector, China representa alrededor del 60 por ciento de la producción mundial de este manjar. Solo Yidu ha estado enviando más de 10.000 latas al día a más de 20 países, comentó Ji Jianyi, director general de Qingjiang Sturgeon Valley Special Fishery Co., Ltd. Además, los científicos han logrado importantes avances en esta forma de cría en cautividad. Sturgeon Valley cuenta ahora con más de 40 patentes, entre las cuales se incluye un sistema de cría digital totalmente automatizado que entrará en funcionamiento próximamente. De este modo, será una de las pocas granjas inteligentes de esturiones y sin personal operario del mundo. Tales innovaciones han puesto más al alcance un lujo que antes era inalcanzable. Hace una década, un kilogramo de caviar se vendía hasta por 160.000 yuanes (unos 23.700 dólares). Hoy en día, la producción china a gran escala ha hecho el manjar suficientemente asequible como para que los consumidores puedan comprar una lata en el supermercado por menos de 200 yuanes. “El auge de la industria del caviar en China no es solo una historia económica, sino también ecológica. La sobrepesca a nivel mundial llevó en su día a muchas especies de esturión al borde de la extinción. La floreciente industria acuícola china ha ayudado a aliviar la presión sobre las poblaciones de esturión silvestre”, afirmó Ji. “Lo que vendemos no es solo caviar. Estamos reduciendo la demanda de huevas silvestres capturadas ilegalmente”, señaló y añadió que la producción y el comercio de la empresa cumplen estrictamente los requisitos de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres. La acuicultura de este pez ha transformado, igualmente, la economía local y ha favorecido la revitalización del campo. Liu Zhongxing solía ser pescador y capturaba lo que fuera cuando el clima se lo permitía. Ahora dirige la base de Sturgeon Valley. “Antes vivíamos a merced del tiempo y la pesca nunca era constante”, explicó Liu. “Ahora criamos con tecnología y nuestros ingresos no dejan de mejorar”. Los aldeanos no se han limitado a las actividades de cría piscícola. También han integrado la industria con el turismo y la cultura, creando negocios en torno a visitas a las granjas, experiencias de educación científica, servicios de alimentación y alojamiento, lo que les ha permitido incorporar nuevas fuentes de ingresos. Fin
