BUENOS AIRES, 2 sep (Xinhua) — El cáncer renal modifica las células grasas de su entorno y genera condiciones que podrían favorecer su progresión, revela un estudio publicado hoy miércoles realizado por integrantes del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina. El CONICET compartió que el estudio “abre la puerta al desarrollo de nuevas herramientas para el diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad”. “El cáncer es una enfermedad multifactorial influida no solo por alteraciones genéticas y epigenéticas, sino también por las interacciones entre el tumor y el conjunto de células y tejidos que la rodean o se encuentran en contacto con ella”, explicó el organismo estatal de ciencia. “Un equipo de investigación del CONICET analizó, en estudios de laboratorio en un modelo ex vivo, la comunicación entre el carcinoma renal de células claras, uno de los más frecuentes, y el tejido adiposo que lo rodea, y demostró que las señales enviadas por los tumores provocan cambios profundos en las células encargadas de almacenar grasa”, agregó. El líder del estudio, Matías Ferrando, becario postdoctoral del CONICET en el Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo, explicó que ese tejido adiposo “es un conjunto de distintos tipos de células”. Según la investigación, publicada también en la revista “International Journal of Molecular Sciences”, ese tejido tiene diversas funciones, entre ellas almacenar y suministrar energía en forma de lípidos, además de cumplir un rol “inmunorregulador”. “De esta manera, contribuye al funcionamiento del organismo tanto a nivel local como sistémico”, explicó el investigador. “Este tipo de estudios abre la puerta a nuevos blancos terapéuticos que podrían servir como complemento a las terapias oncológicas actuales”, enfatizó Ferrando, al sostener que “muestras como la sangre y la orina, podría permitir la realización de estudios de diagnóstico y monitoreo de los pacientes”. A partir del trabajo de laboratorio con muestras de tejido adiposo de personas sanas donantes de riñón y de pacientes con cáncer, el equipo analizó la interacción entre las células vecinas y descubrió que se establece un proceso de comunicación con las células cancerígenas. En ese sentido, la investigadora del CONICET, Virginia Pistone Creydt, señaló que entre el tejido adiposo y las células cancerígenas “se produce un proceso de comunicación de tipo causa y efecto”. Según la científica, estos cambios favorables para las células cancerígenas, impactan en las células vecinas, que responden a las modificaciones del entorno y en algunos casos, esas respuestas también pueden ser beneficiosas para las células cancerosas. El CONICET resaltó que el estudio pone de relieve la complejidad y el carácter multifactorial del cáncer, pero abre la posibilidad de desarrollar nuevas herramientas para futuras estrategias clínicas de diagnóstico y tratamiento. Fin
