SAO PAULO, 28 ago (Xinhua) — Los minerales críticos son el “nuevo petróleo” de las próximas generaciones, pero Brasil está perdiendo terreno frente a otros países pese a contar con una de las mayores y más diversificadas reservas del mundo, afirmó hoy viernes el presidente ejecutivo de la gigante multinacional minera Vale, Gustavo Pimenta. “Brasil tiene un potencial enorme para ser un gran líder en este proceso de transición energética y ofrecer estos minerales críticos. Sin embargo, a pesar de todo este potencial, nos estamos quedando atrás en la carrera”, dijo Pimenta, en un seminario del grupo empresarial Lide, en la ciudad de Sao Paulo. En 2010, Brasil y Australia producían volúmenes similares de mineral de hierro, de entre 380 y 400 millones de toneladas, pero tras 15 años las empresas australianas alcanzaron 1.000 millones de toneladas, mientras las brasileñas permanecían en torno a los 400 millones, apuntó. La pérdida de participación también se observa en otros minerales estratégicos como el cobre, destacó Pimenta, quien citó el avance realizado en este tema por la República Democrática del Congo. El ejecutivo destacó además que la minería representa apenas el cuatro por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) del país, frente al 14 por ciento en Australia y el 12 por ciento en Chile, escenario al que se suma el limitado conocimiento geológico del subsuelo brasileño sobre minerales críticos. “Brasil conoce en detalle apenas el 28 por ciento de su territorio con potencial mineral, frente a más del 70 por ciento en países como Chile y Australia. El tres por ciento de los recursos de la industria minera brasileña se destina a investigación y conocimiento geológico”, apuntó. Según el ejecutivo de Vale, la mayor productora global de hierro y entre las principales de níquel y cobre, el mundo necesitará multiplicar entre cinco y seis veces la oferta de minerales críticos en los próximos 20 años para atender la demanda, impulsada por la electrificación automotriz y la inteligencia artificial. “Los minerales críticos tendrán un papel no solo geopolítico, sino también económico muy importante durante los próximos cien años. Son el nuevo combustible, el nuevo petróleo de las próximas generaciones”, afirmó. Para desbloquear el potencial brasileño, Pimenta defendió acelerar los procesos de licenciamiento ambiental, manteniendo las exigencias de protección, y recordó que en la actualidad un proyecto minero tarda unos 15 años, en promedio, entre la exploración y el inicio de operaciones. También propuso cambios en la legislación sobre cavidades, una ampliación del mapeo geológico y mejores condiciones para atraer inversiones de largo plazo, además de una mayor integración de la cadena minera mediante el procesamiento de los minerales en Brasil. Destacó, además, la importancia de aprobar el proyecto de ley sobre minerales críticos que tramita el Senado, una iniciativa del Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva como instrumento para establecer un marco para el sector y estimular el desarrollo de la cadena de minerales estratégicos en Brasil. El objetivo es que Brasil aproveche sus reservas no solo mediante la extracción y exportación de materias primas, sino también mediante el procesamiento y el desarrollo de actividades de mayor valor agregado en el país, con un mercado regulado. Según proyecciones presentadas a Xinhua por Vale en el evento de Lide, si Brasil consigue superar esos obstáculos en los próximos 10 años, los ingresos por regalías e impuestos vinculados a la minería podrían aumentar de 74.000 millones de reales (14.300 millones de dólares) a 130.000 millones (25.100 millones de dólares), mientras la cadena ampliada del sector podría generar otros dos millones de empleos. Fin
