LANZHOU, 21 ago (Xinhua) — Mientras las miradas de la mayoría de los visitantes internacionales se dirigen hacia las bulliciosas urbes del este de China, un fotógrafo español ha girado repetidamente el objetivo de su cámara hacia el oeste, buscando el encanto auténtico y sin pulir de las zonas de meseta en la provincia de Gansu. Samuel Rodríguez es un fotógrafo de viajes de 29 años nacido en Barcelona y ha vivido y trabajado en China durante más de cinco años. Sus experiencias profesionales y académicas en España, Finlandia, Hungría y China han fomentado su visión intercultural, dando forma a su filosofía fotográfica centrada en el ser humano. Recientemente, se unió a periodistas, influencers y fotógrafos de 23 países y regiones en un recorrido por la prefectura autónoma tibetana de Gannan, en el noroeste de la provincia china de Gansu. Al haber visitado Gansu en varias ocasiones, Rodríguez tiene una visión particular de los diversos encantos del noroeste de China, una región menos representada en la cobertura convencional en el extranjero. Cada revisita trae nuevos descubrimientos y profundiza su afecto por los vastos paisajes de la meseta de la provincia, el milenario patrimonio de la Ruta de la Seda que se puede encontrar aquí y la inclusividad de sus comunidades locales. Durante su último recorrido por Gansu, lo que más le impresionó fue la profunda aura cultural del monasterio Labrang, en el distrito de Xiahe. Como uno de los seis grandes monasterios de la escuela Gelugpa del budismo tibetano y el más importante de su tipo fuera de la región autónoma de Xizang, el monasterio Labrang conserva tradiciones étnicas y religiosas centenarias, presentando un paisaje cultural claramente diferente al de las ciudades orientales de China. Deambulando por las calles del distrito de Xiahe, Rodríguez capturó las serenas vistas de la meseta de Gannan y las sonrisas sinceras de los residentes locales. Entre sus obras favoritas del viaje se encuentra un cálido retrato callejero de un anciano residente local acompañado por dos niños pequeños, todos sonriendo naturalmente a la cámara. “Creo que lo que realmente define un lugar son sus personas, y esta fotografía captura la amabilidad, la autenticidad y la atmósfera pacífica que hicieron de Gansu una experiencia tan memorable para mí”, dijo Rodríguez. Para él, la fotografía va mucho más allá de la creación artística y sirve como una herramienta sincera y poderosa para la comunicación intercultural. “Lo que intento hacer con la fotografía es tender un puente entre China y el extranjero. Como extranjero, simplemente capturo lo que aquí encuentro único o tradicional, cuento la historia detrás de ello y lo comparto en las redes sociales. De esa manera, construimos un puente y nos entendemos mejor”, señaló. Como un dedicado narrador visual para audiencias de habla hispana, Rodríguez considera a Gansu un tesoro poco explorado de China. “Realmente creo que es una de las joyas ocultas de China y un destino que merece un lugar en el itinerario de cada viajero”, destacó. Rodríguez planea continuar con su exploración de campo en profundidad del oeste de China como fotógrafo y narrador. “Me encantaría seguir documentando los paisajes, la cultura, la historia y la gente de la región, ayudando a presentar esta fascinante parte de China a más audiencias internacionales”, aseguró. Fin
