RÍO DE JANEIRO, 16 jun (Xinhua) — Las calles adornadas con banderas, pinturas y motivos alusivos a la Copa Mundial de la FIFA 2026 han vuelto a convertirse en un símbolo de identidad y convivencia en buena parte de Brasil, donde vecinos de distintos barrios y comunidades se movilizan para mantener viva una tradición que trasciende el fútbol y fortalece los vínculos comunitarios. Como cada cuatro años, cuando se celebra el Mundial, numerosas calles del país sudamericano lucen decoradas con los colores verde y amarillo, retratos de jugadores, murales y mensajes de apoyo a la selección nacional. La costumbre, que alcanzó gran popularidad durante las décadas de 1970, 1980 y 1990, experimenta un renovado impulso este año, impulsada por la participación de jóvenes y niños y por iniciativas de organizaciones vecinales. Tal es el caso de la comunidad Morro do Pinto, en el centro de Río de Janeiro, donde los residentes de la calle Capiberibe organizaron una gran jornada de pintura para recuperar una tradición que muchos niños del barrio nunca habían experimentado. “Queríamos que en el futuro ellos (los niños) pudieran recordar que ayudaron a pintar su propia calle para un Mundial”, resaltó la vicepresidenta del Centro Cultural Capiberibe 27, Isabel Boechat, en entrevista con Xinhua. “La actividad dejó de ser simplemente una pintura para convertirse en un encuentro comunitario. Fue algo construido con la comunidad y no para la comunidad”, añadió. Según la organizadora, vecinos de distintos sectores de la región portuaria se sumaron espontáneamente a los trabajos, mientras comerciantes locales colaboraron con materiales y alimentos para los participantes. Una experiencia similar se vive en el Morro do Turano, en la zona norte de la ciudad, donde el estudiante universitario Silvio Rosa impulsó junto a otros voluntarios un proyecto de grafiti y decoración para involucrar a los niños de la comunidad en los festejos mundialistas. “Fueron los niños quienes más se entusiasmaron. Nos preguntaban todos los días cuándo seguiríamos pintando y participaron activamente en todo el proceso”, relató el joven a Xinhua. El estudiante destacó que rescatar estos símbolos nacionales adquiere un significado especial en un momento de fuertes divisiones políticas y sociales. “Es importante recuperar elementos que nos unen como brasileños y compartir esa experiencia con las nuevas generaciones”, expresó Rosa. Uno de los ejemplos más emblemáticos de esta tradición se encuentra en la calle Pereira Nunes, en el barrio de Vila Isabel. Los vecinos decoran la vía desde el Mundial de 1978 y han convertido el lugar en una referencia para los aficionados al fútbol en Río de Janeiro. Celso Mendes, coordinador del grupo vecinal responsable de la ornamentación, explicó que la preparación es de cuatro años, por lo que comienza apenas termina cada Copa del Mundo. “Los vecinos esperan este momento y nos preguntan constantemente por los preparativos. Es algo importante para el barrio y para el país”, declaró. Además de las decoraciones, la comunidad organiza transmisiones públicas de los partidos de Brasil, espectáculos musicales y actividades culturales, transformando la calle en un punto de encuentro durante el torneo. Con el objetivo de incentivar la tradición, la alcaldía de Río de Janeiro lanzó este año el concurso “Creer es un Arte: Río en los Colores del Hexa”, que premiará a las calles mejor decoradas con hasta 50.000 reales (unos 10.000 dólares) para el primer lugar. Especialistas señalan que estas iniciativas cumplen una función que va mucho más allá del deporte. Según investigadores y líderes comunitarios, las calles decoradas ayudan a fortalecer el sentido de pertenencia, promueven la ocupación positiva de los espacios públicos y crean recuerdos colectivos que permanecen en la memoria de las comunidades incluso después de que termina el Mundial. Fin

Por Vimag