RÍO DE JANEIRO, 29 may (Xinhua) — La decisión del Gobierno de Estados Unidos de clasificar a las organizaciones criminales brasileñas Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV) como grupos terroristas abrió un nuevo foco de tensión diplomática con Brasil, que rechaza la medida por considerar que puede afectar su soberanía y dificultar la cooperación bilateral en materia de seguridad. La administración del presidente Donald Trump anunció el jueves que ambas facciones serán incluidas a partir del 5 de junio en la lista de Organizaciones Terroristas Extranjeras, además de ser consideradas Terroristas Globales Especialmente Designados, una clasificación que permite ampliar sanciones financieras y mecanismos de persecución internacional. El PCC y el Comando Vermelho son los mayores grupos del crimen organizado de Brasil, con fuerte presencia en el narcotráfico, el lavado de dinero y redes criminales que se extienden por varios países de América Latina y Europa. La reacción del Gobierno brasileño fue inmediata. El Ejecutivo sostuvo que corresponde exclusivamente a Brasil definir cómo clasifica y combate a las organizaciones criminales que operan en su territorio. Por su parte, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó estar muy triste con la noticia de que el secretario de Estados estadounidense, Marco Rubio, dijo que los criminales en Brasil son terroristas y que los americanos pueden intervenir. El mandatario brasileño manifestó que las organizaciones criminales brasileñas buscan el lucro económico mediante actividades ilícitas y no persiguen objetivos políticos o ideológicos, elemento que tradicionalmente caracteriza a los grupos terroristas, según la legislación brasileña. Entretanto, distintos sectores oficiales manifestaron preocupación por los posibles efectos económicos, jurídicos y diplomáticos de la medida estadounidense. Para Ghunter Rudzit, profesor de Relaciones Internacionales de la Escuela Superior de Propaganda y Marketing (ESPM), la decisión estadounidense debe analizarse dentro de un contexto geopolítico más amplio. “Estados Unidos ha ampliado en los últimos años el concepto de amenaza a la seguridad nacional, incorporando cada vez más el combate al crimen organizado transnacional dentro de su estrategia de política exterior”, explicó Rudzit a Xinhua. El especialista señaló que aunque las actividades del PCC y del Comando Vermelho poseen alcance internacional, la clasificación como organizaciones terroristas no necesariamente fortalece el combate a estas estructuras criminales. Diversos expertos brasileños han expresado preocupaciones similares. El promotor Lincoln Gakiya, integrante del Grupo de Actuación Especial de Combate al Crimen Organizado (Gaeco) de São Paulo, afirmó que la clasificación no aporta beneficios concretos para Brasil y podría incluso perjudicar la cooperación internacional en investigaciones criminales. De acuerdo con Gakiya, el cambio de estatus puede trasladar parte de las investigaciones desde organismos policiales hacia estructuras vinculadas a la seguridad nacional estadounidense, modificando los canales tradicionales de intercambio de información. Fin
