LA PAZ, 25 may (Xinhua) — Bolivia ingresó este lunes en su cuarta semana consecutiva de conflictos sociales con al menos 54 puntos de bloqueo en carreteras estratégicas y multitudinarias marchas que colapsaron las ciudades de La Paz y El Alto, epicentro de una creciente crisis social, política y económica que ya exige la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Las movilizaciones, encabezadas por sectores campesinos, indígenas, mineros, fabriles y maestros afiliados a la Central Obrera Boliviana (COB), evolucionaron desde reclamos salariales y sectoriales hacia una presión directa contra el Gobierno, en medio de un clima de alta polarización y señales de desgaste institucional. El mapa de transitabilidad de la estatal Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) registró la mañana de este lunes 54 bloqueos activos distribuidos en cinco de los nueve departamentos del país. La Paz concentra la mayor tensión con 20 cortes de ruta que mantienen prácticamente cercada la sede de gobierno. La prolongación de las protestas comenzó a generar severos problemas de abastecimiento en varias regiones del país. En La Paz y El Alto se reportan filas de vehículos para cargar combustible, escasez de alimentos, de medicamentos e insumos, además de interrupciones en el transporte y crecientes pérdidas para productores, comerciantes y exportadores. Durante el fin de semana, un operativo conjunto de policías y militares intentó despejar algunas carreteras, pero el plan fracasó tras violentos enfrentamientos con manifestantes. De manera paralela, los intentos de instalar una mesa de diálogo fracasaron y este lunes se reactivaron las masivas marchas de protesta en La Paz. En medio de la creciente conflictividad, el presidente Rodrigo Paz Pereira aseguró desde Sucre, donde participó en los actos por los 217 años del Primer Grito Libertario de América Latina, que el país “resolverá los problemas” y anunció que “les caerá la Constitución” a quienes rechacen el diálogo. Mientras tanto, las movilizaciones tomaron este lunes el centro de La Paz. Columnas de campesinos, juntas vecinales de El Alto, obreros y organizaciones sociales avanzaron hacia el casco histórico paceño en medio de un fuerte despliegue policial y alertas oficiales sobre posibles hechos de violencia. El Comando Departamental de la Policía alertó que algunos manifestantes portaban palos y petardos (explosivos caseros) de alto poder y presuntamente dinamita, además de utilizar pasamontañas y cubrebocas, lo que, según la institución, elevaba el riesgo de enfrentamientos. La tensión política se profundizó además tras la aprobación el domingo en el Senado de un proyecto que anula la “Ley Copa”, una norma promulgada en 2020 por Eva Copa que regula la activación del estado de excepción y que sectores oficialistas consideran un obstáculo legal para enfrentar situaciones de conflictividad extrema. Los efectos económicos del conflicto ya golpean con fuerza a distintos sectores productivos. Desde Tarija (sur) y Santa Cruz (este), empresarios agroindustriales alertaron sobre dificultades para transportar alimentos hacia los mercados del occidente, mientras transportistas denunciaron que miles de cisternas con combustibles y camiones con productos permanecen detenidos en las carreteras. El Colegio de Profesionales del Comercio Exterior reportó hasta 2.400 toneladas de carga paralizadas por cada punto de bloqueo, y despachantes aduaneros estiman pérdidas superiores a 60 millones de dólares diarios. El impacto también alcanza a avicultores. Productores agrícolas calculan pérdidas millonarias por día, mientras el sector avícola reporta severos daños por la imposibilidad de distribuir alimentos y mantener la cadena logística. Unos 7.000 camiones permanecen varados en diferentes rutas del país. El Gobierno de Bolivia, a través del viceministro de Fomento al Turismo Sostenible, Andrés Aramayo, informó que la crisis provocó pérdidas superiores a 900 millones de bolivianos (unos 129 millones de dólares) en sectores vinculados al turismo, comercio y servicios, a lo cual se suman cancelaciones masivas de reservas hoteleras y paquetes turísticos. Fin
