SANTIAGO, 19 may (Xinhua) — La propiedad intelectual puede crear un entorno que incentive la innovación, facilite la difusión del conocimiento y promueva la transformación productiva, destacaron el martes autoridades regionales en el arranque de una conferencia de alto nivel sobre innovación y propiedad intelectual para el desarrollo productivo y el crecimiento sostenible en América Latina y el Caribe. El evento, que se desarrolla durante dos días en la sede regional de Santiago de Chile de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), fue organizado junto a la Oficina Europea de Patentes (OEP) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). En la inauguración, el secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, afirmó que este encuentro se realiza en un momento “particularmente relevante para el mundo y para la región”. “En cuanto a la región, desde la Cepal vemos a la mayoría de los países de la región sumidos en tres trampas del desarrollo: baja capacidad para crecer, alta desigualdad, baja movilidad social y débil cohesión social, y bajas capacidades institucionales y gobernanzas poco efectivas”, lamentó. Salazar-Xirinachs apuntó que, en ese contexto, la propiedad intelectual desempeña un papel fundamental porque “no se trata únicamente de proteger ideas o inversiones, sino de crear un entorno que incentive la innovación, facilite la difusión del conocimiento y promueva la transformación productiva”. “Como nos recuerda el más reciente Premio Nobel de Economía Philippe Aghion, bien concebida la protección a la propiedad intelectual puede lograr ese fino equilibrio entre las rentas que se requieren para incentivar la inversión y la innovación, y la llegada de nuevos emprendedores que permitan la difusión tecnológica”, dijo. El jefe de Operaciones y Representante en Chile del BID, Fernando Cuenin, agregó que, aunque el objetivo central del encuentro es el valor del conocimiento y el papel que juegan las patentes, “empecemos por reafirmar cuál es el objetivo último central que perseguimos: la necesidad de generar mayores tasas de crecimientos sostenibles y sostenidas en la región”. “Eso es un desafío que nosotros venimos como grupo BID viendo necesario y empujando en cada uno de los países de la región, es la única manera para cerrar las brechas de desarrollo que afectan a nuestros países y en ese sentido mejorar la calidad de vida de las personas”, complementó. Cuenin remarcó que, para poder innovar, es necesario generar conocimiento, aunque subsanó que “la mayoría de nuestros países están pasando por situaciones fiscales que limitan la capacidad de generar una mayor inversión en el desarrollo de conocimiento”. Por su parte, el director del Instituto Nacional de Propiedad Intelectual (Inapi) de Chile, Esteban Figueroa Nagel, aseveró que alrededor del 34 por ciento de las solicitudes de patentes que recibe el Inapi provienen de países miembros de la OEP. “Pero más allá de las cifras, lo que más apreciamos es el carácter de esta cooperación, construida sobre el intercambio genuino de metodologías, el reconocimiento mutuo de capacidades”, celebró. Figueroa indicó que la innovación en general “no ocurre de manera espontánea, surge cuando existen las condiciones institucionales para ello, cuando un emprendedor, un científico, una empresa con visión clara tienen también acceso a financiamiento, a redes de conocimiento, a mercados, sobre todo cuando tienen la certeza de que el sistema respaldará su esfuerzo frente al riesgo”. El evento, que se extenderá hasta el 20 de mayo, reúne a autoridades de oficinas nacionales de propiedad intelectual e industrial de 17 países, directivos de agencias nacionales de innovación, representantes de Gobierno, especialistas internacionales, académicos y actores vinculados a la innovación y la transferencia tecnológica. Asimismo, en el encuentro se presentó el documento titulado “Aprovechar la propiedad intelectual para el desarrollo: oportunidades y desafíos para América Latina y el Caribe” que, según explicaron los organizadores, ofrece nueva evidencia sobre la relación entre la protección de la propiedad intelectual y la actividad económica en nueve países de la región. Fin
