MÉXICO, 8 may (Xinhua) — Entre luces, cámaras y pantallas de teléfonos móviles en un estudio pequeño de la Ciudad de México, un presentador sostiene un termo, responde preguntas en tiempo real y cierra una venta en segundos. La escena, cotidiana en China desde hace años, comienza a replicarse en América Latina como parte de un modelo emergente: el comercio electrónico en vivo. Este formato, conocido como “live commerce” o comercio electrónico en vivo, combina entretenimiento, interacción y compra inmediata. A través de transmisiones en tiempo real, los consumidores pueden ver productos, hacer preguntas y adquirirlos sin salir de la misma plataforma. Más que una tendencia, la modalidad se perfila como una nueva plataforma de cooperación económica y tecnológica entre China y la región. La empresa de capital chino Meiyang México ofrece un caso ilustrativo de esta transición. De acuerdo con su directora ejecutiva, Wang Xueting, el modelo aún se encuentra en fase inicial en México. “Este tipo de modelo de comercio electrónico todavía no se ha establecido completamente en México”, señaló en entrevista con Xinhua. No obstante, su potencial es evidente, en tanto se trata de una lógica distinta, en la que “el contenido impulsa el consumo”, permitiendo generar deseo de compra incluso sin una intención previa, resaltó la ejecutiva. A diferencia del comercio electrónico tradicional, basado en búsquedas y procesos fragmentados, el live commerce integra contenido, promoción y transacción en un solo flujo. Este “cierre de ciclo” reduce intermediaciones y abre oportunidades para empresas que buscan internacionalizarse rápidamente. En ese proceso, la cooperación China-América Latina se materializa en la transferencia de experiencia operativa. Según Zhu Mu, encargado de comercio electrónico de Meiyang México, la empresa llegó al país en 2025 con un equipo mixto chino-mexicano y una misión clara, traer el modelo a México y consolidarlo. La elección del mercado mexicano, dijo Zhu, obedeció a sus perspectivas de desarrollo creciente: “Tras nuestro análisis, consideramos que el mercado mexicano tiene un gran potencial”. Señaló que en los últimos años ha aumentado el número de empresas y comerciantes chinos que se desarrollan en México y que las relaciones económicas y comerciales entre ambos países son cada vez más estrechas, “por lo que creemos que es un mercado que vale la pena explorar”. A su juicio, el comercio electrónico en vivo en México todavía se encuentra en una etapa inicial, “en una fase relativamente ‘incipiente'”, pero, aunque el desarrollo es relativamente lento, “las perspectivas generales son positivas”. El aprendizaje, sin embargo, no es unidireccional. La adaptación cultural se vuelve clave, sostuvo la entrevistada. Vanessa Rizo, líder del equipo de directos o en vivo de Operaciones de Meiyang México, comentó a Xinhua que el principal reto en el país norteamericano es la confianza. “El obstáculo que presenta México ante estas nuevas plataformas digitales es la desconfianza del usuario”, afirmó. Para superarlo, expuso, el en vivo se convierte en herramienta central: “Las presentadoras hacen la demostración para que la gente pueda confiar en nosotros, en la marca y en el producto”. Según Rizo, en este entorno, el factor humano adquiere un nuevo protagonismo. Los presentadores no solo venden, sino que construyen cercanía. Para Cristian Canseco, vendedor de la modalidad, la dinámica marca una ruptura con el comercio digital tradicional. “Totalmente cambia la dinámica (…) me parece innovador, totalmente un modelo que puede triunfar en México”, resaltó. La interacción directa con la audiencia redefine la experiencia. “Lo que más me gusta es la interacción con la gente, que puedes conectar a muchas distancias”, dijo Canseco. “En tres horas he logrado hacer 26.000 pesos (cerca de 1.500 dólares al cambio actual)”, afirmó el joven vendedor, quien observa en este modelo una oportunidad de crecimiento profesional y de innovación comercial. No obstante, el desarrollo del sector enfrenta desafíos estructurales. La participación de marcas locales sigue siendo limitada, menos del 20 por ciento, según la empresa, y la formación profesional de presentadores aún carece de estandarización. A ello se suma una diferencia cultural en los estilos de venta. Mientras en China predomina la disciplina del guion, en México destaca la espontaneidad y la conexión emocional con el público. Lejos de ser una barrera, esta interacción cultural abre un espacio de convergencia. El modelo chino aporta eficiencia, logística y experiencia acumulada; el mercado latinoamericano introduce creatividad, cercanía y nuevas formas de “engagement” (conexión, compromiso). El resultado es un ecosistema híbrido en construcción. En términos económicos, el impacto trasciende la venta de productos importados. La expansión de agencias, la generación de empleo local y la incorporación gradual de marcas mexicanas, desde ropa hasta alimentos, apuntan a una integración más profunda. Como señaló Wang, la tendencia es clara: los canales tradicionales serán desplazados progresivamente por nuevas formas digitales. En esa ruta, el comercio electrónico en vivo, además de la manera de comprar, redefine las relaciones económicas entre China y América Latina, consolidándose como una innovación tecnológica y un puente de cooperación en el que convergen capital, conocimiento y cultura en tiempo real. Fin

Por Vimag