RÍO DE JANEIRO, 9 abr (Xinhua) — La caída sostenida de la natalidad y el envejecimiento de la población comienzan a redefinir el futuro de las ciudades brasileñas, en un proceso que plantea desafíos estructurales para la economía, el mercado inmobiliario y la planificación urbana en el país sudamericano. Brasil atraviesa una transición demográfica que marca el fin de décadas de crecimiento acelerado de la población urbana. Este cambio altera las bases sobre las que se desarrollaron muchas ciudades, tradicionalmente diseñadas bajo la expectativa de expansión continua. El especialista en urbanismo Claudio Bernardes afirmó a Xinhua que “la reducción del crecimiento poblacional obliga a repensar completamente la lógica de las ciudades, que ya no pueden basarse únicamente en la expansión territorial”. Según el análisis, la disminución del número de habitantes tenderá a reducir la demanda de nuevas viviendas en el largo plazo, especialmente en ciudades medianas y pequeñas, que podrían enfrentar pérdidas sostenidas de población. “En algunos casos, veremos una subutilización creciente de infraestructuras urbanas ya existentes, lo que genera costos adicionales para los municipios y riesgos de degradación urbana”, explicó Bernardes. El fenómeno no será uniforme en todo el país. Mientras grandes centros urbanos pueden mantener cierto dinamismo gracias a la migración interna, otras regiones se enfrentarán a una contracción más marcada, con impactos directos sobre su actividad económica. Paralelamente, la reducción de la población en edad activa se perfila como uno de los principales desafíos para el crecimiento económico. “Menos trabajadores disponibles implican una mayor necesidad de aumentar la productividad y apostar por la innovación tecnológica”, señaló el especialista. El envejecimiento de la población también transformará la demanda por servicios urbanos. “Las ciudades tendrán que adaptarse a una población más envejecida, con mayor necesidad de atención sanitaria, movilidad accesible y viviendas adecuadas”, añadió. En este contexto, el mercado inmobiliario deberá reorientar sus estrategias. En lugar de expandirse hacia nuevas áreas, la tendencia apunta hacia una reutilización y renovación de espacios ya urbanizados. “Habrá una valorización de áreas centrales y una mayor preocupación por la eficiencia en el uso del suelo urbano”, indicó Bernardes, al subrayar la importancia de aprovechar la infraestructura existente. También destacó la necesidad de revisar las políticas públicas urbanas, ya que “los modelos tradicionales de planificación, pensados para ciudades en crecimiento, pueden resultar inadecuados en un escenario de estancamiento o reducción poblacional”. Brasil, donde más del 80 por ciento de la población vive en áreas urbanas, enfrenta así el desafío de adaptar sus ciudades a una nueva etapa demográfica. “La transición no debe verse solo como un problema, sino como una oportunidad para construir ciudades más sostenibles, eficientes e inclusivas”, concluyó Bernardes. La transformación en curso, de carácter estructural, marcará el desarrollo urbano del país en las próximas décadas y exigirá una respuesta coordinada entre el sector público y privado para mitigar sus efectos y aprovechar las oportunidades. Fin

Por Vimag