Por Cristóbal Chávez Bravo POZO ALMONTE, Chile, 15 mar (Xinhua) — En el corazón del desierto de Atacama, con las condiciones más estresantes para la agricultura, un grupo de científicos investigó e identificó vides que crecen en ese territorio de Chile, uno de los más áridos del mundo, y logró caracterizar a una cepa ancestral que nombraron “Tamarugal”, la primera y única registrada en el país austral. Colindante al oasis de La Huayca de la región de Tarapacá, a unos 1.770 kilómetros al norte de la capital, un grupo de académicos de la Universidad Arturo Prat (UNAP) trabaja en la Estación Experimental Canchones, donde estudian la genética vinífera en condiciones extremas. En el siglo XVI, los conquistadores españoles plantaron en Tarapacá las primeras viñas destinadas para el vino, porque esa bebida era un elemento esencial de la liturgia para evangelizar a los nuevos territorios, pero, tras un auge, esa producción cayó en el olvido en el siglo XX. “En el año 2003 efectuamos una colecta de material vegetal: trozos de tallos y de plantas que visualmente se viesen añosas, porque cuando terminó la actividad prácticamente se arrancaron todas las plantas. El objetivo fue rescatar las que habían sobrevivido a casi 80 años de abandono desde que terminó la actividad vitivinícola en la región”, explicó a Xinhua la ingeniera agrónoma y académica de la UNAP Ingrid Poblete. Con esa recolección, lograron identificar, luego de cruces genéticos en Chile, España y Francia, las cepas tintas “País” y “Gros Colman”, la blanca “Torrontés riojano” y la rosada “Ahmeur bou ahmeur”. Sin embargo, hubo un genotipo blanco que no se pudo reconocer, a pesar de ser contrastado “con aproximadamente 7.000 patrones genéticos, considerando las tres bases de datos”. “Fue algo que no esperábamos, para nosotros era exitoso que identificáramos todo, pero lo transformamos en una oportunidad”, detalló Poblete. Con esa información, presentaron el perfil genético en el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Chile y en 2016 recibieron la autorización para registrar esa cepa no identificada, que llamaron “Tamarugal”, en honor a la pampa en la que se cultiva esta vid, la primera y única originaria registrada en la nación austral. Para el también líder del proyecto “Vino del Desierto” y académico de la UNAP, Marcelo Lanino, la cepa “Tamarugal” es un “vino único” e “incomparable con otro” que encapsula las características del desierto. “(Los) factores climáticos (…) asociados en la región de Tarapacá son bastante intensos: alta radiación luminosa, baja humedad relativa, bajo contenido de humedad en el suelo y bajo en nutrientes en el suelo y alto contenido de salinidad”, explicó el ingeniero agrónomo a Xinhua. Profundizó que, por esas características muy diferentes a las de los valles centrales de Chile, donde se producen vinos reconocidos en el mundo, le otorgan una expresión especial a los producidos en la Pampa del Tamarugal, que está encerrada entre las cordilleras de la Costa y Los Andes, sobre 1.000 metros de altura del mar. Los investigadores suelen repetir que esas cinco cepas de vino son “el milagro del desierto” y, al mismo tiempo, son cosechas que miran al futuro, porque debido a la expansión de la desertificación en Chile por el cambio climático, ese territorio permite estudiar la resiliencia de la agricultura bajo condiciones extremas. Mientras poda algunas hojas de la cepa “Tamarugal”, la agrónoma y monitora en terreno, Belén Sepúlveda dijo que es una planta “muy productiva”, pues de ella se pueden cosechar 20 kilos por planta, lo que por hectárea representa a 10.000 botellas de 375 centímetros cúbicos. “Todo se riega por goteo en la zona de las raíces. El agua se extrae de las napas subterráneas de la pampa que son milenarias; se lleva a estanques y distribuye a diferentes zonas del área de experimentación”, apuntó. Para saltar de la teoría a los escaparates del vino Premium, se han asociado con la chilena Viña Santa Carolina para obtener el mejor resultado en cada vendimia y, a la fecha, ya suman una retahíla de premios. La cepa “Tamarugal” recibió la medalla de oro en Catad’Or Wine Awards, uno de los concursos de vinos más importantes en la región. Fin
