SAO PAULO, 14 mar (Xinhua) — Los países del Sur Global deben adoptar respuestas nacionales para proteger sus economías y a las poblaciones más vulnerables frente a choques externos, tal como lo hace actualmente Brasil frente al aumento en los precios del diésel y la inflación por el conflicto en Medio Oriente, evaluó el economista brasileño Antonio Márcio Buainain. En entrevista con Xinhua, el especialista explicó que, “en momentos de inestabilidad internacional y presión inflacionaria global, la continuidad del comercio entre grandes socios es fundamental para preservar la seguridad alimentaria y la estabilidad de los mercados”. En ese sentido, resaltó el papel de China como el principal socio de Brasil desde 2009, siendo la situación global actual la perfecta “oportunidad para profundizar la relación” entre ambas naciones. “Esta relación bilateral puede evolucionar más allá del comercio de materias primas, avanzando hacia una cooperación más estratégica en áreas como tecnología agrícola, sostenibilidad, innovación y seguridad alimentaria. Esto tiende a fortalecer aún más los vínculos entre ambos países en el largo plazo”, subrayó. Asimismo, el profesor de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp) consideró positivas las medidas anunciadas por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, para amortiguar el impacto de la crisis internacional sobre la economía doméstica, entre ellas la reducción de los impuestos al diésel para el transporte de alimentos y la aplicación de una tasa a las exportaciones de petróleo para favorecer el abastecimiento del mercado interno y moderar los precios de los combustibles. “En momentos como estos, es legítimo que el Estado y la política económica actúen para prevenir o mitigar los efectos de choques externos sobre la economía doméstica”, explicó. “Naturalmente, ninguna medida es neutral y siempre existen implicaciones fiscales que deben ser consideradas. Aun así, la imposición de un impuesto a las exportaciones de petróleo es una alternativa relativamente coherente en este contexto, porque puede estimular el redireccionamiento de parte de la oferta hacia el mercado interno, ayudando a moderar los precios. Al mismo tiempo, tiende a tener un impacto limitado sobre las empresas y sobre la balanza comercial del país”, señaló. Sin embargo, advirtió el economista, el conflicto en Medio Oriente también expone vulnerabilidades estructurales de Brasil, en particular su dependencia de fertilizantes importados, especialmente de urea, pese a tener “una agricultura muy competitiva”. “Por ello, cualquier interrupción o encarecimiento en el flujo internacional, como podría ocurrir con el cierre del estrecho de Ormuz, genera un factor de vulnerabilidad en el corto plazo”, indicó, y aclaró que, aún así, el sector agrícola brasileño cuenta con algunos mecanismos que permiten amortiguar impactos inmediatos. “En un escenario de persistencia del conflicto, el impacto en el corto plazo tiende a ser predominantemente negativo para Brasil. El aumento de los precios internacionales de la energía y de insumos estratégicos, como los fertilizantes, presiona los costos de producción agrícola, alimenta la inflación y reduce el poder de compra interno”, sostuvo. En esa línea, Buainain, consejero del Consejo Científico de Agricultura Sustentable, recordó que dicho conflicto también puede afectar las exportaciones del agronegocio brasileño hacia Medio Oriente, ya que este un mercado relevante para productos como el maíz y la carne de pollo, y países de la región, como Irán, desempeñan un papel relevante en estas compras. Sobre cómo los países del Sur Global deben enfrentar este tipo de impactos externos en sus economías, el profesor sostuvo que “los gobiernos necesitan adoptar políticas para proteger a sus poblaciones más vulnerables, mitigar los impactos inflacionarios y preservar la estabilidad económica”. “Al mismo tiempo, crisis recurrentes de este tipo refuerzan la importancia de estrategias de mediano y largo plazo, como la diversificación de las fuentes de energía, inversiones en eficiencia energética y el fortalecimiento de la seguridad alimentaria, con el fin de reducir la exposición estructural a choques externos”, concluyó Buainain. Fin

Por Vimag