Por Victoria Argüello BUENOS AIRES, 12 feb (Xinhua) — Cada vez son más los jóvenes argentinos que encuentran en las tradiciones de China una forma distinta de vincularse con la vida diaria, al asumir actitudes como sumarse a las festividades por el Año Nuevo chino del calendario lunar o adoptar hábitos de esa cultura en la cotidianidad. Uno de los ejemplos de la influencia china en la juventud argentina se refleja en la tendencia de redes sociales “convertirse en chino”, un fenómeno viral donde usuarios occidentales adoptan hábitos diarios de la cultura china influidos principalmente por creadores de contenido que muestran la vida cotidiana en China. Leandro Vitullo, un joven argentino de 32 años residente en la ciudad de Buenos Aires y trabajador de la importadora de productos chinos Chinar, es uno de los ejemplos de ese acercamiento cultural que combina curiosidad, trabajo y experiencias personales. En diálogo con Xinhua, Vitullo contó que su vínculo con China también está presente en su ámbito laboral, desde donde comenzó a adoptar nuevas costumbres y perspectivas en su rutina, con una participación más ferviente y mayor entusiasmo en las celebraciones del Año Nuevo chino, una festividad que, a su juicio, se vive desde un lugar emocional y simbólico diferente al de otras festividades. “Me encanta el Año Nuevo chino porque considero que todo pasa más que nada por un sentimiento, más que por algo político o religioso. Es un sentimiento muy puro y culto”, manifestó. El joven consideró como muy interesante la manera en que el pueblo chino hace los prepativos para la festividad, con la decoración de las casas, los regalos de pequeños sobres rojos y el deseo de buena fortuna, que calificó como “un ritual muy hermoso”. Vitullo recordó que su primer acercamiento a las celebraciones fue como visitante del Barrio Chino de la capital argentina, no obstante, aseguró que durante las actividades ya iniciadas este año ha logrado vivir la experiencia desde otra perspectiva, incorporando elementos simbólicos en su vida diaria. “Este año que tengo la oportunidad de estar con mis compañeras de trabajo, lo veo desde otro parámetro, con conocimiento, entonces lo estoy viviendo con más sentimiento. Ya colgué mi cartelito de la buena fortuna para mi casa, tengo mi tacita con agua caliente y mi monedita de la buena fortuna, mi pececito dorado para que no me falte la comida; así que estoy más en el ambiente este año, lo vivo con más sentimiento”, enfatizó. Respecto a la forma en que percibe las festividades chinas, el joven argentino señaló que le atrae de manera particular la dimensión familiar y espiritual que atraviesa esas celebraciones, así como su vínculo con los negocios y las relaciones personales. “Para mí tienen un propósito muy familiar y de negocio porque implica fortalecer los lazos, tanto sentimentales como comerciales, desde el punto más transparente, porque ahí es donde uno brinda su corazón. Ellos regalan frutas como uvas, manzanas, peras, una bebida, es más una unión espiritual que la viven desde muchos sentimientos”, agregó. Más allá de las celebraciones, Vitullo explicó que su contacto cotidiano con personas chinas, a partir de su trabajo en Chinar, también influyó en la forma en que entiende las relaciones interpersonales y los códigos culturales vinculados al respeto y la jerarquía. “Lo que me gusta es la costumbre que tienen de respetar al otro, siempre saludar, respetar las jerarquías, la prudencia y la seriedad con la que se toman las relaciones con el otro, es lo que más me gusta de la cultura china”, precisó. Entre los hábitos que fue adoptando, el joven mencionó prácticas vinculadas al bienestar físico y a la rutina diaria, desde beber agua tibia por la mañana, el uso de ropa china, hasta hacer ejercicios de relajación antes de dormir. “Descubrí esto gracias a mis compañeras de trabajo, que tomar té por la mañana no es lo mismo que tomar agua tibia, porque el agua tibia lo que hace es relajar los músculos de la garganta, del pecho, del estómago, sin intoxicarse con algún alimento, entonces te relaja totalmente”, dijo. “A la noche suelo estirarme, ponerme contra la pared, moverme de un lado a otro, eso también lo fui incorporando para acostarme (dormir) mejor; y cuando siento demasiado estrés me acuesto a dormir en el piso para mantener todo mi cuerpo concentrado; y me está resultando, me gustan esos hábitos chiquitos; también de repente puedo salir con esta ropa (traje Tang) a la calle, que me parece super cómoda, estética, elegante, me parece lindo así”, remarcó. En medio del creciente interés por la cultura china entre jóvenes argentinos, historias como la de Vitullo muestran cómo el intercambio cultural también se construye desde lo cotidiano, a través de gestos diarios simples que acercan tradiciones, valores y formas de vida. Entre celebraciones, hábitos y experiencias personales, esas prácticas reflejan una conexión entre ambos pueblos que trasciende las fronteras y constituyen uno de los numerosos puentes de entendimiento mutuo entre Argentina y China. Fin

Por Vimag