Por René Quenallata Paredes LA PAZ, 12 feb (Xinhua) — La festividad de la Anata Andina volvió a convertir hoy a la ciudad occidental boliviana de Oruro en epicentro de la cultura viva de las naciones indígenas del altiplano y en escenario de reafirmación de la identidad ancestral, con la participación de más de 20.000 danzantes y cerca de 5.000 músicos que recorrieron las principales avenidas como parte del inicio del Carnaval en esta región. Antes de que el estruendo de los grupos musicales con instrumentos originarios y el brillo de las comparsas dominen el escenario, el altiplano recuerda que el Carnaval también es siembra, lluvia y gratitud. En la ciudad minera de Oruro, la Anata Andina abrió nuevamente el calendario festivo con una manifestación que trasciende el folclore y se adentra en la memoria agrícola de los Andes, donde miles de hombres y mujeres llegados de comunidades rurales ingresan a la urbe no para exhibirse, sino para agradecer a la Pachamama (Madre Tierra) por la fertilidad de la tierra. En su trigésima tercera edición, la festividad reunió a 64 fraternidades y más de un centenar de comunidades provenientes de las 16 provincias del departamento de Oruro, además de delegaciones invitadas de los departamentos de La Paz (oeste), Potosí (suroeste) y Cochabamba (centro). La celebración se extendió desde tempranas horas de este jueves hasta más allá de la medianoche, en una jornada marcada por la música autóctona, las vestimentas tradicionales y las danzas ancestrales. A diferencia del carnaval folclórico, esta entrada prioriza la participación directa de comunidades rurales y pueblos indígenas, lo que le otorga un carácter propio y profundamente comunitario. “La Anata es una celebración ancestral que nace del agradecimiento a la Madre Tierra por la vida y por los frutos de la tierra”, afirmó a los periodistas el presidente de la Federación de Juntas de Vecinos, Teodoro Catarí. Según explicó, esta festividad se inició con una ceremonia ancestral y se demostró una vez más que es la expresión viva de las comunidades originarias que mantienen sus prácticas culturales y espirituales. El evento forma parte del programa del Carnaval de Oruro, que se celebrará el sábado y que fue reconocido por la Unesco como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. El escritor, investigador y comunicador Ernesto Calizaya explicó a Xinhua que la Anata Andina, declarada por ley patrimonio viviente, natural, material y tangible de las naciones originarias, es una ceremonia ritual de origen prehispánico que coincide con la época de lluvias y marca el inicio del ciclo agrícola. “La festividad constituye un acto de agradecimiento a la Pachamama por la cosecha, la fertilidad y la abundancia”, aseveró. El experto recordó que la Anata Andina surgió en 1993 con 18 conjuntos como una iniciativa impulsada desde las bases campesinas para reivindicar las expresiones culturales autóctonas. Según sus investigaciones, durante los siglos XIX y XX varias danzas tradicionales fueron reinterpretadas por sectores mestizos y criollos, lo que motivó a las comunidades aymaras, quechuas y urus a recuperar sus melodías, instrumentos y coreografías originales en el espacio urbano. Actualmente, la entrada congrega a decenas de conjuntos y centenares de comunidades que no solo exhiben su cultura ante el público nacional e internacional, sino que también participan en concursos internos con premios destinados al fortalecimiento de la producción agrícola. Desde el Ministerio de Turismo Sostenible, Culturas, Folklore y Gastronomía se destacó que la Anata Andina fortalece la identidad boliviana y promueve la convivencia intercultural, al integrar tradiciones ancestrales con la dinámica urbana contemporánea. Entre los sonidos de instrumentos como el sikus, tarkas, bombos, quenas y zampoñas, y bajo un cielo marcado por la temporada de lluvias, la Anata Andina volvió a situar en el centro del inicio del Carnaval boliviano el vínculo espiritual con la tierra, reafirmando la continuidad cultural de los pueblos indígenas en pleno siglo XXI. Fin
