HEFEI, 28 ene (Xinhua) — Más de 3.000 vehículos de nueva energía partieron a comienzos de enero con destino a Brasil desde el puerto de Jiangyin, en la provincia oriental china de Fujian, a bordo del portacontenedores “BYD Hefei”, bautizado así en honor a la fábrica de BYD situada en la ciudad de Hefei. En la actualidad, la provincia de Anhui, cuya capital provincial es Hefei, atrae a múltiples fabricantes automotrices, como Chery, NIO, Volkswagen, BYD y JAC, lo cual ha permitido crear una completa oferta que abarca automóviles de pasajeros, vehículos comerciales y especializados. Durante el año pasado, tanto la producción de autos convencionales como de vehículos de nueva energía en Anhui se situaron en primer lugar en China. “América del Sur es sin duda uno de los mercados más importantes para nosotros”, afirmó Zeng Lang, subdirector general de la División de Negocios Internacionales del fabricante chino Anhui Jianghuai Automobile Group (JAC). Con sede en Hefei, en 1990 exportó 60 camiones ligeros a Bolivia, lo que supuso el comienzo de su expansión internacional. En 2025, su filial brasileña inició oficialmente operaciones y Sudamérica se ha convertido en una de las regiones clave dentro de su cartera de exportaciones. “La expansión con varios modelos de vehículos y en múltiples regiones demuestra plenamente el compromiso inquebrantable de la compañía de fortalecer su presencia en el mercado sudamericano”, manifestó Zeng. El fabricante celebró el año pasado en Chile un evento de lanzamiento para tres nuevos vehículos de nueva energía, con el lema “Enciende tu 2025”, y realizó otro acto similar en Brasil para su naciente gama de camiones ligeros y pesados. “En los últimos años, los modelos de vehículos de nueva energía nos han brindado mayores oportunidades para la expansión en el mercado de América Latina”, puntualizó Zeng. En Brasil, un complejo de producción de vehículos de BYD localizado en Camaçari, estado de Bahía, organizó en julio de 2025 una ceremonia con motivo de la fabricación de su primera unidad. En octubre del mismo año, el vehículo de nueva energía número 14 millones de BYD salió de la línea de producción desde esta planta manufacturera. En mayo pasado, fue inaugurada en Buenos Aires, la capital argentina, la primera línea de autobuses 100 por ciento eléctricos, compuesta por 12 de ellos fabricados por la firma china Yaxing, con sede en Yangzhou, en el este del país asiático, y todos equipados con sistemas de asistencia al conductor y un diseño favorable para la accesibilidad. En Quito, Ecuador, 60 trolebuses de Yutong Bus, de China, entraron en servicio en marzo pasado. Este lote de trolebuses avanzados emplea un suministro eléctrico de doble fuente con red y batería, para contribuir así a la transición del transporte público urbano de la capital ecuatoriana hacia operaciones más ecológicas e inteligentes. El automóvil ha sido testigo de los crecientes lazos económicos y comerciales entre China y Sudamérica, cuyo desarrollo ha potenciado unas conexiones de transporte más cómodas y eficientes y ha creado nuevas oportunidades de empleo para las comunidades locales del continente, entre otros beneficios. Con la inauguración del puerto de Chancay, ubicado a unos 80 kilómetros al norte de la capital de Perú, Lima, la ruta marítima Chancay-Shanghai ha logrado transportar más de 11.000 vehículos de fabricación china al mercado latinoamericano. De acuerdo con el consejero comercial del Consulado General de Perú en Shanghai, Bernardo Muñoz, tanto el puerto de la metrópoli oriental china como el de la costa del país sudamericano se están convirtiendo en ejes de distribución: el primero para las exportaciones peruanas hacia China y Asia, y el segundo, para los productos chinos que se llevan a América Latina. En los primeros once meses de 2025, el valor de las frutas peruanas importadas por el puerto de Shanghai fue de 2.580 millones de yuanes, con un aumento interanual del 117,4 por ciento. Esto representó más del 70 por ciento del total de las importaciones chinas de dichos productos durante el mismo período. Así mismo, en los últimos años, una serie de proyectos de la infraestructura y los corredores comerciales sirven de evidencia del fortalecimiento de la cooperación práctica entre China y Sudamérica, lo que ha generado verdaderos beneficios para la gente local. Entre estos proyectos se encuentran la construcción de la carretera de circunvalación de Ponta Grossa en Paraná, Brasil, a cargo de la filial brasileña de Power China; el establecimiento de centros de servicios integrados y para la remanufactura de piezas de repuesto en países como Chile, Argentina y Perú, del Grupo XCMG; y el proyecto fotovoltaico en Colombia con inversión de la sucursal en América Latina de la Corporación de las Tres Gargantas de China, el cual se ha conectado a la red eléctrica con plena capacidad con un promedio anual de producción de 110 millones de kilovatios-hora de electricidad limpia para satisfacer las necesidades de 45.000 hogares. Fin
