CARACAS, 19 ene (Xinhua)– A las adversidades “respondemos con fuerza, con optimismo”, afirmó este lunes a Xinhua el director del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), Alberto Quintero, que también es viceministro de Aplicación del Conocimiento Científico del Ministerio de Ciencia y Tecnología. El doctor Quintero hizo las declaraciones con motivo del primer día de reanudación de actividades en el principal centro científico de Venezuela, ubicado en el estado central de Miranda, tras el ataque militar de las fuerzas de Estados Unidos el pasado día 3 de enero. El director enumeró todos los daños que provocaron aquellos ataques como la falta de electricidad, internet y agua en el instituto. “Los centros no pueden trabajar a su cien por ciento”, reveló, si bien valoró que trabajadores, científicos, investigadores e incluso estudiantes hayan reanudado sus actividades en el centro dos semanas después. “Dos misiles no valen lo que vale una conciencia de ese nivel. Dos misiles no valen lo que vale el cariño, el trabajo de los obreros del IVIC, de los administrativos del IVIC. Dos misiles no valen lo que son años de trabajo y de experiencia”, reflexionó. Recordó que, además de los centros de Matemáticas y Física, también fueron afectados los de Nanotecnología, Química Medicinal, Biotecnología Agrícola, Ecología, Química y el edificio de Ciencias Ambientales. Quintero mencionó que existen centros vinculados directamente con áreas médicas y de la salud, además de aquellos que trabajan directamente con la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). “El IVIC presta más de 160 tipos de servicios diferentes”, apuntó. Y por supuesto que se ven impactados, señaló. Para Quintero, que lleva más de 28 años como investigador, lo que pasó genera un sentimiento de indignación porque son centros “que se dedican a la ciencia, a la formación de personal, a la paz y a la ciencia para la vida”. El profesor manifestó su confianza en que otro mundo es posible. Y condenó lo sucedido el 3 de enero, donde murieron más de un centenar de personas. “Es un sentimiento de indignación de saber que la patria fue vulnerada, fue mancillada y eso no es agradable para ningún país”, denunció. Por su parte, el jefe e investigador del Centro de Física, Pedro Silva, caminaba por los pasillos, acción que se ha repetido allí diariamente desde hace 44 años, pero esta vez con enfado. “El Centro de Matemáticas está prácticamente inhabitable y aun cuando el Centro de Física está habitable, ha sufrido daños de consideración que se pueden observar en la estructura”, manifestó el físico. Precisó que “las bombas que cayeron fueron bombas de alta potencia”. En uno de los puntos más altos del instituto, en una montaña cuya altura máxima ronda los 1.750 metros sobre el nivel del mar, se encuentra el Centro de Matemáticas. Allí, donde antes se impartían clases y se desarrollaban investigaciones, hoy se observan antenas derrumbadas, esquirlas, metales retorcidos, vidrios rotos y dos enormes cráteres que evidencian la agresión. A unos 50 metros, se encuentra el Centro de Física, allí la onda expansiva destruyó ventanas de vidrios, techos y aulas. En este sentido, Silva manifestó su preocupación por el retraso que esta situación genera en el desarrollo del país, además del daño moral. “Nos sentimos muy afectados cuando viene la bota imperialista a querer hacer lo que le da la gana en nuestro país. Y, como investigador, te diré que yo tengo en estas instalaciones cerca de 44 años, tengo toda una vida aquí, te imaginarás cómo duele realmente que hayan sido atacadas las instalaciones de un instituto que hace ciencia para la paz”, narró. Enfatizó que los científicos del IVIC trabajan para generar conocimientos, preparar a la generación de relevo. Asimismo, señaló que los investigadores tienen las mejores relaciones con casi todos los países del mundo. Silva llamó al trabajo, a mantenerse en la investigación. En este sentido, puntualizó que la amenaza no hizo sino “unirnos como patriotas”. Ambos investigadores coincidieron en su llamado a la juventud que se prepara a tener fe en su país, a no rendirse. Silva, especialmente, describió a los venezolanos como pacíficos y patriotas, que quieren trabajar y construir futuro para las generaciones venideras. Se dirigió a Estados Unidos e instó a respetar el orden mundial. “Si ellos quieren ser los policías del mundo tienen que aprender a respetar el orden mundial”, insistió. Fin
