Por Carina López y Ricardo Montoya MÉXICO, 28 ago (Xinhua) — Desde hace más de tres décadas, la revista “Arqueología Mexicana” ha sido una ventana hacia el pasado prehispánico, así como un vehículo de divulgación que ha trascendido las fronteras y que ha proyectado el patrimonio arqueológico de México al mundo. Dirigida por la mexicana María Nieves Noriega Blanco, la publicación ha desempeñado un papel fundamental en la difusión de los descubrimientos arqueológicos de México, al consolidarse como una de las principales plataformas de divulgación científica y cultural del país. Con el respaldo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), así como la colaboración de investigadores de instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Colegio de México, la revista ha sido reconocida a nivel nacional e internacional. En 2012, “Arqueología Mexicana” recibió la Medalla Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) de la Diversidad Cultural, una distinción que reconoce a instituciones y personalidades cuya labor ha contribuido de manera sobresaliente a la preservación, difusión y promoción de la cultura. La distinción le fue otorgada por su papel en la divulgación del conocimiento arqueológico de México, al convertir investigaciones académicas en contenido accesible para un público amplio y, al mismo tiempo, aportar elementos fundamentales que fortalecieron la protección y la declaratoria de diversas zonas arqueológicas como Patrimonio de la Humanidad. “Fuimos muy honrados en que la Unesco nos dio la medalla porque gracias a lo que habíamos publicado en la revista a través de los años, había podido hacer la declaratoria de Patrimonio de la Humanidad de diversas zonas arqueológicas del país”, dijo a Xinhua su directora. La revista ha evolucionado con ediciones especiales, compendios de artículos y una creciente presencia digital, sin perder su esencia: acercar al público los descubrimientos que fortalecen el valor universal del patrimonio mexicano. “Tenemos que disfrutar lo que tenemos alrededor y mucho de lo que tenemos alrededor, las tradiciones y costumbres, se lo debemos a los pueblos prehispánicos, y a través de nuestra revista, nuestros lectores logran disfrutar su entorno”, refirió Noriega Blanco. Por ello, agregó la directora, la revista tiene que ser de gran divulgación para que el público no especialista pueda disfrutar de lo que ve alrededor, desde un glifo en una estación del Metro, hasta una pieza que vio en un museo o el nombre de su propio pueblo. En tanto, Enrique Varela, quien ha sido editor de “Arqueología Mexicana” por 32 años, coincidió en que la divulgación es fundamental para la arqueología nacional e internacional. “La educación es parte de un círculo virtuoso que siempre tiene que haber. Si tú conoces bien cuál es tu patrimonio arqueológico, tienes que conservarlo, porque el gran problema que tiene la arqueología es que es un bien cultural escaso y no renovable”, declaró. Para Varela, informar de los valores del patrimonio es fundamental para que toda la gente conozca cuáles son sus características, cuál es su importancia y, de esta manera, colaborar a protegerlo, además de disfrutarlo porque “acercarse a nuestra historia siempre es fascinante”. Abundó que una de las aportaciones más importantes de la revista es que sus artículos son escritos por quienes llevan a cabo las investigaciones, por lo que la información viene de primera mano, es sólida y actualizada. Para el editor, el reto es buscar la manera de que esta información que proviene de la academia y con carácter científico, pueda ser accesible a cualquier lector y que se acompañe con imágenes que puedan ayudar a dar vida a los hallazgos. “Es una revista 100 por ciento de divulgación, sin perder todo lo que tenemos atrás de la calidad de los artículos. A lo mejor nos gana la tecnología, por lo que nos vamos a expresar en otras plataformas”, agregó Varela. De esta forma, cada número de “Arqueología Mexicana” no solo transmite datos, sino que también ofrece una experiencia visual y narrativa que permite al público lector acercarse al pasado prehispánico de México con claridad y admiración. Fin